2012

Sin partido ni esperanza

No me gusta la época electoral. Detesto los meses que preceden a la elección Presidencial.

Ahora puedo decir que no me interesa y no me gusta la política, porque ya en su momento me involucré demasiado con ella. Fui muy idealista. Creí en la utopía de que la acción ciudadana generaría un cambio y que los abanderados del partido en el que militaba eran personas cabales y de convicción.
Darme cuenta de que no era así, ha sido una de mis más grandes decepciones. No diré que partido era ese, no por vergüenza, sino porque simple y sencillamente da igual cual haya sido. Hoy para mí todos son iguales.

Aunque sé que todavía hay quienes creen lo contrario. No pretendo hacer desistir a nadie de sus convicciones. Cada quien sabrá en qué o quién creer. O no creer. Y la verdad me da mucho gusto que aún existan ciudadanos comprometidos y de convicciones inquebrantables.

La razón por la que se me hacen intolerables las campañas políticas, es porque solo se escuchan promesas que se llevará el viento, al igual que se llevará las toneladas de basura y propaganda que generan las campañas. Y para mí, las promesas de un candidato no van a resolver el futuro de ningún mexicano. Porque no hay nada que un Presidente o Presidenta pueda hacer por nosotros, si no empezamos por reconocer nuestros errores como sociedad.

Me resulta frustrante que haya aún personas que no se dan cuenta de que, sea quien sea el futuro Presidente o Presidenta, la realidad social jamás va a cambiar si no cambiamos nosotros primero.

No habrá un Presidente o Presienta por más capacitado y bien intencionado que sea, así sea la reencarnación del Mesías, que vaya a logar cambiar la mentalidad mediocre, los vicios, las necedades y el proceder insensato que tiene una gran parte de la sociedad.

¿O alguien cree de verdad que con el arribo a la Silla del Águila de un súper Presidente o Presidenta, se va a lograr que las personas dejen de: tirar basura en las calles, chicles en las baquetas, estacionar el coche en doble fila o afuera de la cochera del vecino, poner la música en su casa a todo volumen, tocar absurdamente el claxon, no ceder el asiento en el metro a embarazadas y ancianos, pasarse altos, dar y recibir mordidas, llegar tarde al trabajo, ser chismosas, golpear a sus mujeres e hijos y demás etcéteras de pequeños actos que hacen el todo de lo que nos tiene en el tercer mundo?

¿Alguien de verdad cree que acabar con la desigualdad social es tarea de un solo hombre o mujer?

En otra época se creía que los Reyes eran elegidos por Dios, eso los hacía perfectos e intocables, aunque tuvieran a sus súbditos muertos de hambre. Hoy solo un retrógrado puede creer lo mismo de los Presidentes.

Perdí toda convicción política cuando comprendí que nuestros gobernantes eran mexicanos como el vecino de al lado, que no ve más allá de sus propios intereses, como el que no respeta una cochera, el que pone su música a todo volumen, el insensato que habla por teléfono en el cine o el canalla que, cuando llueve, pasa volado en su coche sin que le importe mojar a los peatones

Los políticos no son deidades, son humanos, son mexicanos. No queramos ver en ellos al Súper Man o a la Mujer Maravilla que nos salvara del hoyo del que no nos ha salvado ningún Presidente. Jamás lo han hecho. Y jamás lo harán. Somos nosotros los que tenemos que esforzarnos por salir adelante.

No necesitamos un Presiente o Presidenta de ensueño para ser un mejor país. Necesitamos hacer conciencia y actuar para ser mejores personas y así lograr que nuestra patria sea una nación respetable. No soy quién para decir en quien creer o no. Solo les pido, les suplico encarecidamente, que si ustedes todavía confían en un político o política y creen que su propuesta de gobierno es la mejor para México, actúen como ciudadanos dignos de ser gobernados por el hombre o la mujer a quien consideran una esperanza para el pueblo.

Sigo sin creer. Tal vez que en los meses que vienen los candidatos me den razones para que valga la pena salir de mi casa y hacerle a uno de ellos el favor de darle mi voto. Porque nosotros somos los que tenemos el poder de elegir a quien se supone velará por los intereses de la nación los próximos 6 años. Espero que esa persona merezca el cargo que le estaremos otorgando, que nosotros seamos ciudadanos comprometidos, que una vez elegido un nuevo Presidente o Presidenta nos olvidemos de partidismos y trabajemos codo a codo con nuestro gobierno para salir adelante.

Deseo de todo corazón que en un par de años alguien me diga: “Hazme el chingado favor, tú que ya no tenías esperanza en los políticos y él o ella lo están haciendo muy bien” En verdad espero por el bien de todos que llegue el día en que tenga que tragarme mis palabras.

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