2012

…Y tuvo razón

Un día me van a querer enterrar, pero se la van a pelar. Así nos dijo ese cabrón, abrió el portón y pateo al perro, entro directo a la casa.

Mi hermano afilaba el machete, siempre hacía eso, a sus ocho años le gustaba jugar con el, afilaba la punta y lo lanzaba a la viga, nunca logró encajarlo, pero era muy útil pa desyerbar después de la cosecha, mi apá siempre le pedía que tuviera cuidado, yo lo dejo, total el por un lado y yo por el otro puede sentirse superman macheteando a diestra y siniestra, nomás escucho sus gritos de ataque y veo las cañas caer, lo hace sin un orden, avasallando el rastrojo a su alrededor, es un ninja en la milpa.

Yo preparaba los burros y el único caballo que nos quedaba, y que por cierto no tenía nombre, “cuaco”, así nomás le decíamos.

Mi hermano se acerco a la viga onde lanzaba el machete, pero no lo lanzo, lo clavó con furia, y fue con mi amá, lo seguí, los perros ladraban, escuchamos el reproche de ese viejo cabrón, “a poco crees que le preste el dinero a tu viejo nomás por qué si?, ya tiene dos meses en el otro lado, me pagas o me cobro”. Intento tomarla de la cintura, y mi amá roja de coraje lo empujo, él se fue con esa sonrisa desgraciada del que se sabe intocable, se subió a su camioneta y la polvadera cayo sobre los árboles y la ropa limpia.

Mi amá no pudo contener unas lágrimas y mi hermano se abrazo a ella, yo hubiera querido hacer lo mismo, pero mejor había que trabajar, apure a mi hermano, él en el caballo y yo arreando los dos burros, la helada nos dio en la madre, ni maíz, ni fruta y mi apá sabe Dios onde quedo. Tan chula que se veía la milpita, pero el hielo quemo todito.

La jornada fue dura, y mi hermano lanzaba gritos de ataque verdaderamente furiosos, y ni bromeamos, él es mas alegre que yo a su corta edad se le ve que le va pegar a la estudiada, aprende rápido, y yo pos mas bestia no puedo ser.

La escena y las palabras de la mañana no me dejaban dormir. Afuera las estrellas brillaban como solo en el campo pueden verse, lejos, se oía la música del rodeo, al día siguiente montaba yo. Fui a ver quien andaba allá, y me lleve el revolver .45, pensando que tal vez tuviera suerte y me encontrara a ese cabrón.

Entraba al rodeo y si, lo vi orinando, solo, a un lado de su camioneta, él fumaba. Me acerqué, “deje en paz a mi amá”, volteó a verme y con su pinche sonrisa me dijo “o si no qué?” acercándose y yo con el revolver en mano, temblé y no pude disparar, me quito el revolver, me dio con la cacha en la cien, caí, y solo oí sus insultos, luego un machete que caía sobre él, se cubrió con la mano tomo el machete y mi hermano lo jaló, casi le rebano el pulgar, el revolver fue al suelo, él se sostenía una mano sangrienta con el pulgar casi a punto de caer, mi hermano iba a lanzarle otro, lo detuve, tomé el revolver y dispare hasta que escuche el martillo sonar sin cartuchos. Arrastré el cuerpo hacía la pedrería que había, la oscuridad lo ocultaba, fuimos por el caballo, mi hermano me tomo de la mano, nunca había hecho eso. Echamos una pala, un zapapico y fuimos por el cuerpo de ese cabrón, le echamos tierra y lo envolvimos bien, pa que no chorreara sangre, el área mas oscura era el pedregal, y allá fuimos yo con el corazón que se me salía y mi hermanito con el machete vigilando al difunto. La jornada fue larga, empecé a cavar, pero el pico rebotaba entre las piedras, así que lo desenvolvimos el cuerpo quedo boca abajo, en un lodazal de sangre y tierra, las garras onde las envolvimos la hecho mi hermano a una bolsa, mañana hacemos quema en la milpa me dijo.

Nos dijo que lo íbamos a querer enterrar y nos la íbamos a pelar, tenía razón, la tierra esta dura, empieza a clarear, ahí lo dejamos pa los coyotes.

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