2012

Mi experiencia en una casa de empeño

¡Saludos a todos los lectores de HECF desde la bella y calurosa ciudad de Mexicali! Aunque no tengo mucho tiempo revisando diariamente su página, hace algunos días vivimos mi novio y yo una situación que me hizo pensar en una sola frase: ¡Hazme el Chingado Favor!

Muchos pensarán que los maestros tenemos dinero para aventar para arriba y que vivimos como ricos, pero la realidad es que el dinero no alcanza ni para el mandado. Llegamos a un punto en nuestra casa en el que no teníamos dinero ni para comprar la despensa ni para echarle gasolina al carro.

Mi novio me dijo: -Oye, ¿y si empeñamos una de las teles?. Tenemos dos televisiones, una LCD de 42″ y una Plasma de 56″. A mi nunca me ha gustado empeñar cosas, pero me vino a la mente la frase de “Los bienes son para remediar los males”, así que nos animamos al ver la situación en la que estábamos. La televisión LCD ya la teníamos instalada en el cuarto, así que decidimos empeñar la más grande, pues es de mejor calidad y nos iban a dar más dinero por ella.

Fuimos al Monte de Piedad, en donde “te prestan más”. Los empleados se portaron amables y revisaron la televisión. Yo me quedé en el carro mientras mi novio hablaba con los empleados. Cuando se subió al carro y arrancó me extrañé y le pregunté qué había pasado, y me dijo:
-Están pendejos, me querían dar $600 por la televisión.

Mi primera reacción fue un “¡No mames!”, y después de esto analicé la tranza en la que estuvimos a punto de caer. Estos lugares se aprovechan de la necesidad de la gente, piensan que porque ocupas el dinero te vas a conformar con cualquier miseria, cobrando intereses altísimos y casi imposibles de pagar.

Si sacamos cuentas, una televisión de ese tamaño se vende en el mercado mexicano en $10,000.00 aproximadamente. Si ellos venden la televisión a $8,000, tienen una ganancia de $7,400, lo cual es más de 10 veces de lo que se presta inicialmente.

Les recomiendo a las personas que si están en necesidad, mejor vendan sus cosas, porque al final de cuentas es muy difícil volver a recuperarlas y mejor que te den un precio más justo a que nada más te miren la cara.

Cortesía de Drama.queen

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