2012

¿Qué pasa México?

¡Pinche gobierno corrupto!, ¡malditos diputados!, ¡ratas!, ¡policía de mierda!; son las frases más usadas cuando un mexicano es víctima o testigo de las fallas que tenemos como sociedad.
En medio de un escenario atrós, en el que el actor principal ha sido un amigo, a quien un grupo de criminales le arrebataron un futuro, una vida llena de planes, deseos y metas por cumplir, me he enfrentado a una montaña rusa de emociones, preguntándome una y otra vez ¿qué demonios pasa?

“Por lo menos ya esta descansando”, escuchaba constantemente, durante su memorial. “Por lo menos esta en un lugar mejor”, murmuraban por otro lado. “Por lo menos”, ese por lo menos se ha convertido en parte complementaria de las faltas civiles, delitos y crímenes cada vez más constantes y común del lenguaje mexicano.
– Fulano: Se metieron a robar a mi casa, se llevaron televisiones, mi computadora y dinero que tenía ahorrado.
– Perengano: Por lo menos no estabas en tu casa cuando pasó.
– Fulana: Rompieron el cristal de mi coche y robaron mi bolso.
– Perengana: Por lo menos no se robaron el coche.
– Fulano: Me asaltaron rumbo a mi trabajo.
– Perengano: Por lo menos no te hicieron nada.

Ese “por lo menos”, me deja más claro algo, nos estamos acostumbrando a la violencia, toleramos lo que como sociedad nos hace daño, pero somos intolerantes cuando no deberíamos.
Cuenten con los dedos de sus manos los episodios delictivos o violentos en los que ustedes, familiares o amigos han sido víctimas o testigos. Yo ya usé todos los dedos de mis manos, y no quiero darle una vuelta de regreso para contar, me niego.

Bueno y ¿qué hago yo como ciudadano para que esto cambie?, salía a flote la pregunta entre la plática de amigos ambientada con “Coronitas”, mientras discutíamos tanta desgracia. ¿Salir a la calle y exigir resultados y la renuncia de las autoridades que no pueden hacer su trabajo?, ¿no se hizo ya eso?, ¿cambió algo?, ¿renunció o se destituyó a alguien?.

Personalmente yo siempre he visto este problema social mucho más complejo que sólo el mal desempeño de todos los gobiernos que hemos tenido.
Se respira una doble moral por todos lados, esperamos que alguien más resuelva problemas que nosotros mismos generamos y alimentamos un círculo vicioso del que no vamos a salir hasta que la mayoría de los mexicanos entienda el daño que nos hacemos unos a otros.
No respetamos ni las cosas más básicas, pero exigimos a los gobiernos que hagan funcionar a una sociedad que nosotros mismos nos negamos a mejorarla. Solamente en mi círculo social y familiar he sido testigo de tal doble moral.

– ¡Ay güey…!, pinche Turo ya vas a empezar, siempre me dicen.
He visto como en mi familia y amistades; abogados, personas que su trabajo es hacer valer la ley, han consumido piratería, que irónico, lo se. – Y eso qué, dicen, tres pinches peliculitas de 15 pesos cada una no generan la violencia, no mames, no exageres.
He sido testigo de cuando un transito detiene a un conductor, éste le da la “mordida” para que no le levante la multa. – Pinche poli corrupto, lo que quería era la lana wey, alegan. Bueno, yo digo que no te habría detenido en primer lugar para levantarte una multa o pedirte “mordida” si tú no hubieras pasado la luz roja, no hubieras conducido alcoholizado o bebiendo en el coche, no hubieras estacionado el coche en un lugar prohibido, o no hubieras conducido a exceso de velocidad o sin licencia, o sin placa o engomado. – Y eso que güey, todo mundo lo hace.
Me impresionan los empresarios indignados por la pésima calidad en la insfraestructura y servicios. – Mira, ni luz hay, ve el pavimento, que jodido, ni va a durar. Si, esos mismos indignados que ingenian el mejor método para no pagar impuestos o pagar lo menos que se pueda. – Nombre, para que se lo clave un diputadete, mejor no pago.
Asombrado me quedo, cuando veo que un padre o madre de familia, le exige al maestro de su hijo o hija que le ponga un 10 de calificación, porque piensa que se lo merece. Es ese mismo padre o madre de familia que prefiere que la televisión eduque a su hijo, que prefiere que vea la novela, en lugar de sentarse a leer con él o ella un libro, contarle una historia o ponerse a jugar con él o ella, todo se soluciona con la puta caja de luz. – ¡Ay como chingas!, vente, vamos a ver la tele, ya quédate en paz.
Me entristece la capacidad destructiva que existe, gente tirando basura en la calle teniendo un bote de basura a 30 metros de distancia. – Es una lata de aluminio güey, no duran, pasan y se la llevan los pepenadores, no jodas.

Bueno ¿no es esto un déjà vu?, ¿esto no lo había escrito alguien más, mucho mejor y con otras palabras?. Si. Y cuando te convenciste que tenía razón lo que leías, ¿cuánto cambiaste para mejorar?

Le gente se deja influenciar fácilmente, la maldita caja de luz tiene siempre la razón, vendemos el voto por un puesto en el gobierno, por una promesa, por quinientos pesos o por una torta. No nos damos cuenta como sociedad que somos nosotros quienes tenemos el poder, no quienes cobran más de 270 mil pesos mensuales y se ponen el título de honorable.

No hemos asimilado lo afortunados que somos, tenemos herramientas tecnológicas, conocimiento y libertades. Pero hemos permitido que todo sea usado en nuestra contra.
Queremos exigir a los corruptos que hemos puesto en las sillas del poder que nos arreglen todo, cuando no tenemos la capacidad ni las ganas de hacer funcionar nuestra sociedad nosotros mismos. El cambio es de abajo hacia arriba, de adentro hacia a fuera, pero de nada sirve que dos o tres estén dispuestos al cambio, si los otros 100 millones no tienen el interés. Hagamos como los cristianos, convierte a quien puedas al lado de los buenos, funcionar tu, fuerza tu alrededor a que funcione.

– Pinche loco idealista. Si lo soy, mucho, tal vez por ello me afecta y entristece tanto ver hacia donde vamos, la ignorancia colectiva, la apatía y la corrupción. Somos dementes, como decía Albert Einstein, no hay mayor signo de demencia que hacer la misma cosa una y otra vez y esperar que los resultados sean diferentes, pensar que solamente votando por tal o cual todo va a cambiar, cuando ya lo hemos hecho cada 6 años, lo comprueba. Si, el gobierno tiene que hacer su trabajo y hacerlo bien, pero los mexicanos no solo debemos querer un mejor país, debemos hacerlo.

Dijo hoy en Twitter Denise Dresser una frase de Martha Ortiz Chapa: “siempre me gustó ser mexicana”. A mi también me gusta ser mexicano, pero hoy ese gusto me sabe un poquito amargo.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de turo

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
55 Comentarios en “¿Qué pasa México?”