2012

Un tianguis llamado Chichén Itzá

Tras varios días de discutirlo y tratar de persuadir a mi señora esposa que estaba empeñada en asistir el mero día de equinoccio de primavera a la zona arqueológica de Chichén Itzá que disque a cargarse de energía: al fin la pude convencer de que vallamos unos días antes ósea el domingo 18 (en esta ocasión por ser año bisiesto el espectáculo se observó el martes 20) para así evitar la multitud que cada año abarrota la zona arqueológica. Como dato cultural cada año el espectáculo del descenso de Kukulcan sobre el castillo sagrado es visible 3 días antes y 3 días después; así que no había problema según yo la carga de energía seria la misma.

Así que temprano la familia se vistió de blanco para estar a tono y nos dirigimos de mi natal Mérida hacia el poblado de Piste lugar donde se ubica esta emblemática zona arqueológica.

Al llegar pues como esperaba la gente era poca uno entraba gratis por ser domingo y todo estaba perfecto hasta ese momento, digo porque apenas estábamos a 30 metros de la entrada cuando las señales apocalípticas comenzaron a emerger y es así como de repente me rodearon tres vendedores de artesanías que hábilmente persuadí. Al fin entre a la taquilla, pasamos por los torniquetes y fue ahí cuando todo mi mundo se derrumbó, estaba entrando a un gran TIANGUIS. Tan solo recorrí los primeros 10 metros cuando dije Hazme el Chigado Favor y es que la entrada que es un camino de 50 metros estaba llena de vendedores de artesanías pero no eran 2 o 3 puestos eran poco más de 50. Hace tan solo unos años el camino para ingresar a las pirámides estaba completamente vacío, ¿de dónde salieron tantos vendedores ambulantes?

Pero es que no solo tienes que lidiar con los puestos ambulantes sino que en el camino otros 30 vendedores te ofrecen más productos, todo esto en tan solo 50 metros.

Mi sorpresa fue creciendo pues en verdad era un acoso por doquier de vendedores que te acosaban para que les compres, era un cardumen de pirañas hambrientas.

Para no aburrirles tanto todos los caminos que llevan a las diferentes plazas se encuentran de igual modo llena de puestos, incluida el que lleva al cenote sagrado que mide como 800 metros de largo.

En verdad me dio mucho coraje ver lo que hicieron con esta zona tan importante no solo para Yucatán sino para toda la humanidad. Las autoridades dejaron que los vendedores de artesanías (que personalmente no tengo nada en contra de su trabajo) invadieran todo Chichén Itzá.

Y no piensen que era solo yo el que se quejaba de la presencia de tantos vendedores ambulantes pues pude ver que turistas extranjeros y nacionales se molestaban por igual con constante acoso de los vendedores.

De verdad que las fotos lo dicen todo. Qué tal que el gobierno estatal se haga de la vista gorda y deje que se llene de vendedores un lugar como este.

Cortesía de Jelipe

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