2012

Sólo en México.

La luna estaba en todo su esplendor cuándo Matías ensilló su caballo, apenas comenzaba a amanecer, pero el camino era largo, cargó sólo lo más necesario, agua y algo de comida que su mujer le había preparado, ella no podría acompañarlo, había que alimentar a los animales y cuidarlos del coyote.

Su destino era el pueblo de Concordia, quedaba muy lejos, había que bajar la sierrra por un largo y sinuoso camino, después atravesar un valle, era todo un reto.

Inició el descenso del accidentado cerro al canto de los gallos, después de cinco horas sorteando piedras, matorrales y víboras de cascabel alcanzó el puente de la barranca “del diablo”.

Por un momento dudó en cruzar aquél abismo, los maderos aventejados se miraban en muy malas condiciones, rodear el paso le llevaría por lo menos cinco horas, ésto evitaría que llegara a tiempo a su destino.

Alargó la rienda al noble animal, lo encaminó al viejo puente y comenzó la travesía, el iba por delante, con la rienda lo más largo posible para no cargar el peso, le preocupaba mucho su penco, a su paso, debido a su volumen, hacía crujir las desgastadas tablas.

Ya había librado el trance cuándo sintió el jalón, el puente había cedido, tuvo que soltar la rienda y ver al animal perderse en el abismo.

No había tiempo para lamentaciones, había que reanudar el viaje, ya sin caballo las cosas empeoraban, descansó un momento y prosiguió su camino, en tramos corriendo, en tramos a “paso veloz” por fin devisó el río, debía cruzarlo y atravesar un desolado valle para llegar a Concordia.

No contaba con aquél inconveniente, el rio estaba muy crecido, dudó por un mometo, bebió agua e inicio la odisea, la debilidad y el cansancio por poco lo doblegan, por un momento sintió miedo cuándo los fuertes remolinos amenazaban con arrastrarlo hacia el fondo.

Apenas alcanzó la orilla con muchos apuros, descansó un poco, bebió el agua que pudo, y continuó presuroso su viaje. Había perdido sus huaraches en su odisea en el rio, pero su animo crecía cada vez más, tenía una cita con el destino.

Eran las 5:30 pm cuándo contempló las amplias calles del pueblo de Concordia, se dirigió a la escuelita del pueblo con los pies ensangrentados por lo abrupto del valle, la casilla se cerraba a las 6:00 pm, según le dijo su compadre Nicanor.
Con fuerzas renovadas y con el orgullo de ejercer su deber ciudadano, se encaminó presuroso, entregó su credencial y exhaló un enorme suspiro.

—- No aparece en el listado —- fué la noticia del funcionario encargado.
—- Cómo que no aparece?, revisen de nuevo por favor —– espetó Matías, mientras su semblante cambiaba enormemente.
—- Negativo, no aparece —- fué el veredicto final.

No llevaba dinero, el rio se lo había arrebatado, no podía hacer nada, pidió un poco de agua, debía comenzar el éxodo, no le molestaba a Matías no aparecer en el listado, ni el haber arriesgado la vida en el viaje, ni la muerte de su caballo, su mayor molestia era que no pudo ejercer su voto…..Por seis años soñó con cambiar el destino de su México.

pd: TU QUE PUEDES,EJERCE Y RAZONA TU VOTO !!

Cortesía de Leon Rasurado

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