2012

Para una mujer pública

Para ti es igual darle una mamada a un tipo flaco, que a un gordo, mientras en la cartera tenga billetes y no monedas, no escatimas al dar placer, eres maestra, eres una musa profanadora de sueños, para todos aquellos hombres que van y te ofrecen amor, sin embargo, té les ofreces placer.

Tú, te los coges, te los coges con ganas de coger, obvio, no sin antes cobrar la cuota adecuada. Te dejas querer, ofreces tu intimidad, tu desnudez, dejas que penetren en ti una y otra vez.

Por cada declaración de amor, por cada te quiero, por cada propuesta de matrimonio, no hacen más que acariciar tu ego, por el hecho de saber que hay muchos que, dicen quererte tanto. Existen otros tipos, los que a ti te gustan. Groseros, altaneros, nunca dicen una palabra de amor, ellos solo van y te usan, toman tu servicio y se largan, dejan el dinero en el buro, en el piso, en la cama, en tus bragas. Eso te calienta tanto, estremece tus piernas, hace temblar tu labio inferior. No ofreces miedo, ofreces pasión.

En ocasiones, te quedas recostada en la cama, esperas que pase un poco el temblor en tus piernas, las contracciones en tu interior. Le has enseñado a tus manos, piernas, boca, cintura, lengua, ha ser educadas.

Has enseñado, en el templo franqueado por un par de muslos blancos, a muchas lenguas, las vuelves expertas, les muestras el camino, el lugar, el punto exacto donde tienen que tocar. No eres egoísta, eres compartida, les enseñas eso y más, para después vayan y hagan en la cama de su mujer, las cosas que aprendieron contigo, eso te da esperanza, esperanza de que no vuelvan. No te gusta meterte dos veces con el mismo tipo, pero al final, dinero es dinero.

No mientes, no engañas, no pones pretextos, no chantajeas, no pones condiciones, no te enfadas, no castigas. Ofreces ese placer, ese amor sin condición.

Eres puta, no pendeja. La diferencia radica en una cosa, das las nalgas por placer y por dinero, en conjunción, nunca por separado. Ya lo dijiste una vez, el día que dejes de sentir placer, correrás por el mundo y te enamorarás.

Oh puta amiga, antes que cualquier cosa, eres mujer, razón suficiente para quererte, para adorarte, para tener un gran respeto.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Aza

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