2012

Por eso no hay que decir mentiras

Mi esposa y yo estábamos ya listos para irnos a la fiesta de Año Nuevo. Prendí la lucecita de noche y la contestadora. Tapé la jaula del perico y saqué la gata al patio. Pedí un taxi al sitio más cercano por si regresaba con aliento alcoholico .. rápido llegó.

Al abrir la puerta de la casa para salir, la gata que estaba en el patio, se metió como vólido a la casa. (No la queremos alli porque siempre anda tratando de comerse al periquito).

Regresé a la casa a atrapar al gato, que se sube rapidisimo las escaleras y lo tengo que perseguir.

Mientras tanto, mi esposa va y se sienta en el taxi. Como no quiere que el taxista sepa que no habrá nadie en la casa durante toda la noche, le dice al chofer: “Mi marido viene enseguida; subió nadamás a despedirse de mi mamá”

Unos minutos después, me meto al taxi. “Perdón por la tardanza” dije mientras el taxi arrancaba. “La cabrona estaba escondida debajo de la cama. La tuve que picar con un gancho de ropa para que se saliera. Trató de escapárseme, pero la agarre por el cuello y la tuve que envolver con una cobija porque la desgraciada me quería rasguñar. Pero funciono! La arrastré de nalgas por las escaleras y la aventé al patio”

Los ojos de mi mujer estaban desmesuradamente abiertos y… el taxista chocó contra un carro que estaba estacionado! ¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Mariposa Azul

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