2012

La mentira de la repartición de la riqueza

La repartición de la riqueza es una de las grandes excusas/historias, que desarrollamos para explicar nuestra situación de desigualdad o pobreza, esto sucede no solo en México, también esta teoría se cuenta en E.U., Latinoamérica, España, etc…

Comenzare con una historia, no sé si conocida, que me llego por mail, enviada por un amigo Estadounidense. El mail trata de una chica universitaria, hija de un hombre muy rico, la chica considera a su padre como un hombre avaro, codicioso y egoísta, por no pagarle más a sus trabajadores ni donar dinero a la caridad, sabiendo que el hombre tiene dinero de sobra. Un día la chica le llama al padre desde la universidad, reprochándole su egoísmo, el padre rico, sin exaltarse decide cambiar de conversación y le pregunta a la hija sobre Diana, compañera de la hija en la universidad. La chica le responde que Diana es muy popular acude a fiestas y que se la pasa muy bien. Mientras ella se dedica a estudiar y pasa su tiempo libre lavando su ropa o haciendo ejercicio. El hombre pregunta sobre las calificaciones de Diana. Su hija responde que diana tiene seises y sietes en su boleta, mientras que ella por su esfuerzo obtiene nueves y dieces. En eso el padre le dice: “Muy bien, entonces porque no le das dos puntos de tu diez a Diana, para que así las dos tengan un ocho.” A lo que la hija responde: “!No! esa calificación es mi esfuerzo y no se la voy a dar a alguien que no se esfuerza o no es lo suficientemente listo.” El padre responde con el primer Hazme el Chingado Favor: “Vez, yo no tengo ninguna obligación de repartir lo que he ganado con mi esfuerzo”.

Así es amigos, la repartición de la riqueza es un cuento, un reproche, el primer Hazme el Chingado Favor es el hecho de que pidamos que los de arriba repartan su riqueza, cuando muchas veces no le damos ni un peso a los limosneros, peor aún a los artistas callejeros.

El problema en México es que no todos comenzamos en el mismo nivel, lógicamente alguien que nació en la sierra de Guerrero no tiene las mismas probabilidades de acudir a una universidad o de formar un negocio que alguien nacido en la Ciudad de México. Se necesita libelar las cosas, que se todos obtengan un acceso a la educación y que si no les gusta, la dejen, no es cuestión de obligar. El chiste de la educación pública es que sea para los que quieran salir adelante, que el esfuerzo sea el motor de todo. Crear los salones no por orden alfabético, sino por calificación o capacidades.

El segundo Hazme el Chingado Favor es para el gobierno, pero lo explicare en otro escrito. El gobierno debe fomentar la competencia y dejar que haya más diversidad en el mercado, por medio de concursos para otorgar concesiones en comunicaciones o mejor aún creando los propios canales de televisión o radio. La acción pública es el motor de las grandes economías (más información leer sobre las Reaganomics o el New Deal de Franklin D. Roosevelt)

Sin más me despido, desde Puerto Vallarta, Jalisco. ¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de ElGuerreroCoronado

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
167 Comentarios en “La mentira de la repartición de la riqueza”