2012

Mi madre y sus batallas

Yo era enjundioso, lleno de ideales y participaba, debatía, marchaba y exigía. Contagié a muchos, y pensamos que algunos fueron triunfos.

Mi madre en cambio, me veía con simpatía y amor, un día tuvo que curarme unos chipotes. Ella no era idealista, tenía convicciones y libró pequeñas batallas.

En el hospital general al que me llevó para atenderme de una fractura en el brazo izquierdo (creo la primera), vio a un señor que sufrió quemaduras en todo el cuerpo, tenía esposa y un hijo pequeño, ambos dependientes de él. No recuerdo si la señora trabajaba, pero nadie podía cuidar al señor. Mi madre lo visitó en el hospital, visitó a la esposa y le ayudó con víveres para ellos y el hijo, les ayudo hasta que el señor se repuso y un poco más todavía, pues se encariñó con el niño.

Otro día, también en el hospital general, esta vez por una fractura en el dedo gordo de mi pie derecho, encontró a una niña con un bebé en brazos, la historia fue más o menos la misma.

La casa de mi madre, tuvo algunos huéspedes que mi madre conoció en la calle, no tenían familiares; iban pa los yunaites, mujeres con niños, y niños de la calle. Con nosotros vivió un tiempo “El Morocotoco” un niño que tenía la habilidad de hacer temblar sus ojos, venía de Obregón, y estaba solo en la ciudad, se fue cuando mi madre le dijo que tenía que bañarse, también recuerdo otro niño que me decía papá, y yo tenía catorce años y el chamaquillo como diez; recuerdo un niño con déficit mental, yo vi cuando mi mamá lo conoció. Me tomo del brazo y se acercó al niño, le pregunto por su mamá, y el niño decía que iba a regresar “ayer” por él, mi madre se acercó a un policía y buscaron a la mamá por dos horas, el poli dijo algo del DIF. Mi madre sugirió llevarse al niño a casa, y llevarlo al día siguiente, el poli consultó por radio, y si, el niño se fue a casa con nosotros, el niño no cooperaba, no podía, repetía lo mismo: “ayer van a venir por mí”. Al día siguiente mi mamá se lo entregó al policía, quien tiempo después refirió que el niño vivía con su abuelita.

Mi madre es el tipo de personas bondadosas de las que se aprovechan ciertas personas, sin embargo todo lo hace de buena fe y por cierto a la fecha no cambia la doñita. Recientemente le pregunté que si no pensó en meterse en algún problema por llevar a una persona a la casa. Me respondió algo bien sencillo “uno piensa en sus hijos, nadie de las personas que pasaron temporadas en la casa fueron hombres o personas que representaran un peligro para ustedes, yo una vez necesité y me ayudaron sin preguntarme ni pedirme nada. Además sólo quien pretende hacer algo malo, piensa si se meterá o no en problemas”

Mi madre no podría definir lo que es un ideal, porque tiene convicciones, y librando sus pequeñas batallas ha hecho mucho más que los que alguna vez nos aventuramos en una guerra de ideales, yo aprendí y ojala no sea tarde.

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