2012

Cuestiones limosneras…

Esta publicación es para complementar la publicación anterior de “Mentiras limosneras”

Esto es una anécdota personal de hace unos cuantos años.

En México, generalmente fuera de los mercados populares, se plantan personas a menudear frutas de temporada… en el sur de México(Oaxaca) la mayoría de estas personas son mujeres ya maduras de zonas rurales.

En una ocasión hace ya unos años, al salir de la universidad decidí ir al mercado a buscar pitayas. Al llegar divisé a una mujer ya anciana sentada en la banqueta junto a 2 o 3 cajas de madera llenas de pitayas aún sin limpiar. Me acerqué a ella mientras observaba cómo con un pequeño cuchillo de madera despojaba a las pitayas de sus espinas, una a una con una paciencia admirable. La mujer era ya anciana, le aproximo 80 años.

Después de un breve saludo le pedí a la mujer que me vendiera 2 kilos de la fruta, y con delicadeza tomaba una a una las pitayas y las ponía en la báscula. Justamente cuando me iba a entregar la bolsa de la fruta escuché una voz que me decía: “-Joven, una moneda por favor”. Miré hacia atrás y contemplé a una muchacha en condiciones lamentables no mayor a los 30 años con un pequeño niño en brazos, ella continuó:

-“No tengo dinero para pañales ni para la comida de mi hijo, por favor ayúdeme con una moneda”.

Quedé con la moral seducida por la paupérrima escena y no dudé en buscar algunas monedas en el bolsillo de mi pantalón y justo cuando iba a sacar la mano para entregar las monedas, la voz de la anciana de improvisto me detuvo con un HAZME EL CHINGADO FAVOR y dijo:

-¿Cómo es posible joven?… yo, siendo ya vieja vengo día con día a trabajar de lo que mi cuerpo me permite…. Y esta muchacha, aún joven y con tanto de qué poder trabajar viene a mendigar una moneda… ¿Cómo es posible?

Me quedé atónito, no daba crédito a lo que la mujer serenamente decía y de una forma tan clara, simple y objetiva…

Mi mano, que unos segundos atrás había encontrado un par de monedas en mi bolsillo se abrió y dejo las monedas donde yacían… mientras la muchacha se alejaba bajando la cara intentando ocultar la vergüenza que esas pocas palabras dichas por la anciana había generado en su conducta.

Mientras tomaba las pitayas con una mano y pagaba con la otra, miré una vez más a la anciana y ella me sonrío… y con esto, ella grabó aún más fuerza a su mensaje que aún lo recuerdo como si hubiese sido ayer.

¿Cuántas veces no has dado una moneda cuando te manipulan emocionalmente con un bebé llorando a un infante en condiciones lamentables?
A veces reaccionamos con una moneda o con algo de comer en cuanto alguien nos extienden la mano y no la merece; a veces le negamos un peso a una persona que realmente se ha quedado sin posibilidades… estoy consciente de que vivimos en un mundo decadente pero somos nosotros quienes lo construimos.

Muchas personas abusan de su holgazanería y se subestiman así mismas abandonando su dignidad y su fortaleza o quizá abusando de la compasión, caridad y solidaridad de las personas y van de alma en alma solicitando y a veces incluso exigiendo de lo que no son dignos… no me refiero al dinero en lo más mínimo… sino a la empatía de las personas.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de @Thiriel

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