2012

El poder de una Gaviota

Dicen que “Detrás (o a un lado, da igual en dónde la quieran poner) de un gran hombre, hay una gran mujer”, aunque este no sea el caso de ninguno de los dos elementos que componen la pareja de la que hablaré.

Siendo objetiva e imparcial, EPN tiene un elemento que los otros candidatos no tienen, y que claro, es parte de una estrategia que le está funcionando muy bien:

Una esposa linda y carismática que conecta con las masas.

Esa táctica le está resultando y es un elemento de mucho peso a la hora de acercarse al pueblo.

¿Han visto que la Rivera está apoyando con todo a su esposo? tratando de exhibir, de manera muy natural, su lado de padre, y marido, amoroso. Ella siempre luce impecable, bien peinada y maquillada, sonriente, paciente, porque claro, está protagonizando la mejor telenovela de su vida. Es una madre dedicada, la madrastra buena onda que se lleva muy bien con sus entenados y una esposa que está presente en todo acto de su marido sin ánimos de protagonizar, no le roba cámara a su “amor”. Ella desde su trinchera, sube sus vídeos caseritos. Está haciendo un proselitismo discreto pero efectivo.

La gente la acepta, la admira y se le entrega. Las imágenes no mienten, la quieren ver, tocar, tener una foto con ella, les emociona conocer a una actriz famosa, les impacta ver de cerca a una mujer hermosa, de esas cuya piel es más fina que las hojitas de rosa y que no se ven todos los días, ¿Cómo se van a ver mujeres como ella en colonias donde las pobres señoras ni agua tienen para lavar los trastes, mucho menos para bañarse? Pero sí tienen una tele para soñar, para fantasear que también pueden ser una Gaviota.

Ella es un arma muy poderosa para que EPN se eche a la bolsa muchos votos.

No subestimemos el poder que tiene una mujer como ella detrás de un candidato.

El “Elemento Gaviota” es un “gadget” con el que no cuenta ni AMLO, ni Quadri, mucho menos Chepina quien, sobra decirlo, parece tener un marido que vive a su sombra.

Eso es algo que, hasta el momento, los políticos mexicanos no habían explotado, pero no olvidemos que la maniobra le funcionó muy, muy bien, a JFK, a Perón y al Príncipe Carlos (con las reservas de la tremenda y blasfema comparación). Y le hubiera funcionado a Colosio, pero ya sabemos el trágico fin de ambos.

No podemos negar lo evidente y no podemos no reconocer que, nos guste o no, “la angelical Angélica” tiene el Don para seducir a las masas que la adoraron cuando hacía telenovelas y que hoy la ven elevada en un escalafón más alto; está casada con el Príncipe Copetón y puede ser, tal vez, la Primera Dama de una decadente nación.

No falta quienes los vean como realeza, patética sí, región 4 sí, de tercer mundo sí, pero realeza al fin. Porque vivimos en una sociedad que tiene en el mismo nivel a los actores, políticos, futbolistas y monarcas.

Y esas mujeres, que no piensan en política, que se emocionan mucho más con un beso de la pareja que con las propuestas del candidato, esa mujeres que muchos “intelectuales” ven con menosprecio por su bajo nivel educativo y su fanatismo, conforman un alto índice de votantes que pueden marcar la gran diferencia.

Sí yo fuera asesora de AMLO, lo casaba con Verónica Castro y a ver de qué cuero salían más correas. (Es broma, no se esponjen los AMLOVERS)

Pero piénsenlo, sin apasionamientos. Esa es la cruda realidad.

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