2012

Letras ajenas para compartir. La Sangre Erguida, Enrique Serna

“¿No es verdad ángel de amor, que en esta apartada orilla, mi chile con mantequilla se te resbala mejor?”

Es un libro con una mezcla de culturas, mejor dicho, de razas, si queremos ver un poco más allá, de un espécimen en particular, el PENE, obvio, acompañado del portador, un hombre.

Estas historias están ambientadas en Barcelona. Digamos que esta ciudad sirvió de tazón para hacer este gran revoltijo.

Polla, pija, verga, etc… un sinfín de sustantivos con el que se le conoce al pene, esa parte esencial del hombre, que parece ser quien domina a la razón, un simple musculo en reposo que de pronto, cobra vida, toma el control del cuerpo, te lleva a acciones que en ocasiones, nunca imaginaste.

En este libro, que más que un relato o una novela, es una oda al pene, encontrarás tres historias perfectamente bien estructuradas, en algún momento, se llegan a entrelazar, pero eso no es lo divertido, para que quieres juntar tres historias que hablan del pene y sus conquistas, de acostarse con una y otra mujer, no, lo divertido es que entiendas cada historia y veas porque se juntan. Tal vez, alguno de ustedes se sienta identificado por lo descrito en esas páginas.

Se dice que la mayoría de los problemas de los hombres, serían fácilmente resueltos, sino tuviéramos pene y no fuéramos tan carnales, calientes, tan fáciles, es decir, somos esclavos de nuestras pasiones. Basta con que veamos un trasero coqueto, para ir como perro tras esa carne, somos tan instintivos que nuestro pene nos domina.

Bulmaro Díaz, un mexicano que dejo a su esposa, sus hijos, su país, por una mulata que le movió las piernas, la cintura y las nalgas. Dejo todo con tal de seguir con aquella mujer, que para él y muchos, era todo un manjar. Por seguir cogiendo con ella, cualquier sacrificio valía la pena.

Juan Luis Kerlow, un argentino que llego a España con la ilusión de revivir su profesión. A cierta edad, los actores porno vienen en decadencia artística. Este argentino tenía un habilidad en particular, podía controlar su pene, si el decidía que se levantará el General, este lo hacía. Sí decía que se volviera flácido e impotente, este lo hacía, siempre con la misma eficacia. Ese “don”, lo tenía con una muy buena fama, hasta que llegó a Barcelona.

Ferrán Miralles, un español que a sus cuarenta y tantos años, nunca ha podido follar con una mujer. El problema del señor Ferrán, es que cuando esta con una mujer, por más que intenta, el pene no le responde, es decir, no puede tener una erección. Su General se le hace chiquito y nomás no despierta. Atormentado por un encuentro fallido, no volvió a involucrarse con una mujer, al menos no en un sentido íntimo, hasta que conoció el viagra, después de eso, su vida cambió, era un adolescente guardado en la piel de un señor. Pero las cosas no siempre son como lo parecen, al menos no cuando se deja manejar por su… Pene.

Una divertida novela, que no llega a ser porno, aun y con la cantidad de escenas involucradas con el sexo, en esta vida no todo es coger, de vez en cuando hay que comer y sentirse querido, sino basta con preguntarle a uno de estos tres amigos.

Cortesía de Aza

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