2012

Lucha Libre

Me gusta el guateque de la lucha libre, la popular verbena en la que unos enmascarados y otros greñudos simulan una feroz lucha.

La cerveza, los gritos, las porras, ¡párteleeeeee su madreeeee!

Son cuatro luchadores, todos cubren su verdadera identidad bajo una máscara (de patético mal gusto, por cierto), a uno se le salen los cabellos por la nuca y trae un antifaz a modo de lentes es el clásico luchador payaso patiño, su función es que luzca su compañero.

La pelea es de campeonato, suena la campana y empiezan los falso ataques, se toman de ambas manos en una muestra de supuesta fuerza, el referí observa es un mano a mano, de repente un golpe prohibido y El Tirantes (ya conocemos su fama) se hace pendejo, silbando hacía el cielo, es un cínico, le deja ver al público que sabe lo que paso, pero que no hará nada al respecto.

El público reacciona, la silbatina, lanzan objetos al ring, intentando golpear al referí, tienen empatía con el fauleado “El Gallo amarillo” que se revuelca en la lona con las manos en la entrepierna, rueda hacía una orilla y baja del cuadrilátero. Entra su relevo. “Pánico Azul” al entrar al cuadrilátero gira en torno del “Guapito Copete” como acechándolo, se dan la mano y el Guapito aprovecha para mandar una patada a su rival justo en el pie del que cojea debido a su anterior lucha.

En clara desventaja se encuentra Pánico Azul, se ha metido el compañero del Guapito y entre los dos le propinan tremenda golpiza, el Gallo sigue en el suelo, retorciéndose de dolor, el Guapito toma por la espalda a Pánico Azul, El Chukito toma vuelo para estrellarle las botas en la cara, el público arenga al Gallo Amarillo, su compañero necesita su ayuda, otra parte del público aplaude y anima al par de rudazos, El Gallo se pone de pie, el público lo imita y aplaude de pie mientras El Gallo intenta subirse y lo regresan de un patín en el hocico “a chingar su madre” le dice El Chukito, sucede justo en la esquina donde está la porra del Gallo, El Chukito sabe y se mete con ellos, enseña sus músculos (es precavido y mete la panza), el público le grita de todo. Chukito toma vuelo, la patada voladora es su especialidad, Pánico Azul logra agacharse (¡milagro de dios!) y se estrellan las botas en la cara de Guapito que cae tambaleante, y en un acto ilógico, que la física aún no comprende, cae no de espaldas, sino de frente a la lona se lleva las manos al rostro en acto de dolor.

El griterío de una parte del público no se hace esperar, levantan cartulinas de apoyo y las matracas y tambores improvisados no dejan de sonar. Otra parte del público calla, es decir no habla, porque si que gruñe mientras come las frituras para calmar el nervio.

Milagrosamente se recuperan a la par Pánico y el Gallo (quien entra de una marometa mortal al cuadrilátero) el público está en éxtasis, ¡¡estas sin son luchas cabrones!!!

Yo disfruto y participo en el griterío, la cerveza y el grito me relajan, catarsis que deja horas de oficina en un espectáculo, no muy dignamente, pero acorde a mi escaso presupuesto.

La sangre falsa, los golpes ensayados, sigue la lucha, Pánico Azul ha vencido a Chukito, Guapito está en la lona parece desmayado, El Gallo está a punto de subir las cuerdas, levanta la mano abanderando su dedo índice, buscando aprobación del público, este grita que si, el gallo brinca de gusto y hace sonar al lona, va a la otra esquina, el público también aprueba, sigue a la otra esquina, misma reacción del público (¡por dios que se apure!), al fin empieza a escalar cuerda tras cuerda, sube hasta la tercera se pone de pie y una vez más pide la aprobación del público, que temiendo lo peor contesta apresurado, el vuelo del Gallo es seguido por cientos de miles de fanáticos, el guapito esta inconsciente la victoria es inminente, ¡paf!, golpe seco, uuuuuhhh!, exclama el público, si, lectores míos adivinaron, en la milésima de segundo oportuna el Guapito reaccionó y rodó para evitar el mortal impacto.

La cerveza corre y veo a una parte del público, demasiado imbécil que se hace de palabras y luego de golpes, guardias y policías los separan y se llevan a unos detenidos.

El públicos esta enloquecido, hacía tanto que no se veían tan buenas luchas, quisiera decirles que no es cierto, que todo es un teatro, que no se enojen que disfruten, que la sangre es falsa, que el arbitro es parte del show…quisiera decirles la verdad, que quien gana son los empresarios que patrocinan a cada luchador, pero no quiero sacarlos de su ensueño, hay tanta inocencia en sus rostros. Los inocentes van al cielo, un infierno me espera.

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110 Comentarios en “Lucha Libre”