2012

Quién dice que no la tienen

De la mesa, sólo tomo la pluma y sus notas que estaban esparcidas por toda la superficie, las acomodó juntándolas con sus dedos y dando pequeños golpecitos sobre la mesa, tomó su saco y se lo puso, metió los papeles en el bolsillo interior, acomodó su corbata y se dio una larga y lenta mirada a su otro yo en el espejo.
Por qué les mientes, le pregunta su doble reflejado en el frío vidrio con fondo de plata. Él frunce el ceño, y se concentra en visualizarse frente al estrado en los próximos quince minutos.

Los crees tontos, ya no son los mismos tiempo de las grandes castas, los tiempos en que se iban sucediendo, se pasaban de padre a hijo, el tiempo de los príncipes y sus lacayos, ya no es lo mismo y te pregunto de nuevo, acaso los crees tontos?

Él mira su figura reflejada en el espejo, mira su pañuelo adornando la solapa de su sedoso traje negro, con sus dedos lo acomoda y admira con orgullo la manera en que combina con su corbata, acomoda los puños de su blanca y suave camisa, con suaves palmaditas aplana las mangas de su saco, mira los caprichoso destellos de las gemas engarzadas en sus mancuernillas, mira, mira y se contempla y se repite una y otra vez, Soy una persona de éxito . . . Soy una persona de éxito.
Escúchalos gritar tu nombre, el nombre de un hombre que después de hoy nunca volverán a ver en persona, ten la valentía de mentirle a cada uno de ellos a los ojos, así como ellos acuden a ti en las calles mientras los saludas a la mano y les pides su voto. Le dice su figura mientras del cuello retira la corbata y da dos pasos atrás. Mejor aún, le dice tomándolo de la solapa, coméntales de los acuerdos que acabas de hacer hace unas horas con el líder del cartel del norte., Sí . . . Sí . . . Le dice apretando más el traje, diles como has negociado parte del territorio a nombre de la paz, de cómo las rutas que tu personalmente y tu equipo les trazaron para el libre tránsito de sus productos.

Él sacude su pecho acomodándose el traje, hace una mueca y da la vuelta para servirse un trago.

Dos golpes se escucharon en la puerta, Dos minutos, se escucho la voz decir tras la madera y después los inconfundibles pasos que se oían al alejarse.

Él toma la jarra de Whiskey y se sirve un trago, de atrás de él desde la gran silla de madera y cuero se escucha la voz de su reflejo, Qué te pasa, no eres una persona de éxito, le reclama la vóz enterrándose en sus oídos. Quién dice que los políticos no tiene conciencia. Remata la voz poniéndose de pié y colocándose a su lado.

Mi padre siempre me dijo que no todas las personas están hechas para dirigir, dijo en voz baja el candidato tomando una larga pausa después de su trago, no es un problema de clases sociales, agregó con el vaso aún en sus labios, es sólo que ellos, los pobres, no saben cómo hacerlo.

Estamos listos señor, le dice su asesor de campaña abriendo la puerta y entregándole en mano, como él había instruido, las últimas actualizaciones de su discurso.
El pueblo se desborda de alegría ante la presencia de su candidato, Agrega la voz en el micrófono presentándolo a la multitud.

Quién dice que los políticos no tienen conciencia.

Cortesía de Chipo Guerrero

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
142 Comentarios en “Quién dice que no la tienen”