Se apaga la efervescencia de la elección y empezamos con los clásicos dimes y diretes. Unos acusan de la compra de votos como si nunca los hubieran comprado. Otros acusan a los revoltoso cuando ellos mismos empezaron las revueltas. Algunos presumen que son un nuevo partido pero usan las mismas mascaras de siempre, pero todos…
Todos son iguales, son indefendibles. No se claven. ¡Hazme el chingado favor!
¿No les gustó? Mándenme sus quejas picándole a esta liga.

