Morimos. Poco a poco, lentamente… morimos. Cada día que vemos caer a un hermano en la calle, acribillado por la lucha entre las “fuerzas del bien”, que se supone están ahí para protegernos, y las supuestas “fuerzas del mal”, a quienes no les importa derramar sangre con tal de vender su repugnante mercancía… morimos 2 veces. La primera, cuando tanto a unos como a otros no les importa matar nuestros sueños y esperanzas: los unos, con su represión; los otros, con esas inmundicias que embotan los sentidos y confunden la mente de nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Decimos vivir, pero ya estamos muertos. Todos morimos ese 2 de julio de 2006, cuando nuestra voluntad popular no fue respetada a la hora de elegir un líder que verdaderamente nos representara. Muertos somos junto con nuestra democracia.
No tenemos un líder. Se escuchan los ecos lejanos de un poeta que llama a la resistencia pacífica, clamando por la tan anhelada paz que todos deseamos… pero todo indica que la única paz posible en este país, es la del sepulcro. Si nos atenemos únicamente a los números, esas cifras frías cuya única misión es hacer conteos estadísticos sin tomar en cuenta el dolor de los familiares de las víctimas, ya llevamos alrededor de 70,000 muertos, y la cifra no para de crecer. Descansan en paz. Por el otro lado se escucha, cada vez menos, el reclamo apagado de aquel que se dice presidente legítimo, pero que no se atrevió a despojar de la investidura presidencial al espurio que nos impusieron las mafias, aquellos que mueven los hilos de la marioneta política. Tal vez su prudencia e instinto de conservación le impidieron dar el paso definitivo para tomar el poder que legítimamente le corresponde, temiendo un atentado y la subsecuente masacre al pueblo… ¡que salve su pellejo, mientras los ciudadanos somos masacrados en las calles!
Los muertos se cuentan por decenas, cada vez en más lugares, como una plaga que se mueve de norte a sur: primero en Ciudad Juárez, luego en todo Chihuahua, en los estados circunvecinos hasta llegar a Baja California, luego por la costa del golfo hacia Veracruz, y por el pacífico hasta llegar a Jalisco y Michoacán, mientras otro brote de violencia se da en Acapulco, Guerrero, amenazando con extenderse hacia el sur y sureste. No hay lugar seguro para nadie. El Estado de México, tierra natal de nuestro actual “presidente electo”, rápidamente toma el segundo lugar en homicidios cometidos contra el vulnerable sector femenil, y va volando por obtener el deshonroso primer sitio bajo el gobierno de Eruviel Ávila. Recientemente llegan noticias de violaciones colectivas en contra de jovencitas durante un retiro religioso, y posteriormente durante un campamento en el predio ecoturístico de “El Colibrí”, poniendo más en claro la inseguridad que nos espera ante la ineptitud de los gobiernos emanados de PRI. Todo indica que estamos perdidos…
Nuestra última luz de esperanza es la juventud informada del movimiento #Yo Soy 132, pero aún le falta resistir su prueba de fuego para que siga brillando y alumbrado a la masa ignorante y hambrienta que se volcó de nuevo al PRI. Planearon tomar al asalto Televisa con una manifestación, pero la empresa se les adelantó y tuvieron preparados granaderos y antimotines para recibirles con una muralla humana, mientras encubrían sus crímenes contra la libertad de expresión y la democracia transmitiendo en vivo las olimpiadas. Sin embargo, los manifestantes reiteran su pacifismo, y un vocero de los mismos se dirigió a los uniformados en estos términos:
Liga directa: youtube.com
“Permítanme presentarme: Soy hijo del pueblo, se que suena a canción, pero ¡qué mas da!… vengo de una familia de carpinteros… afortunadamente pude tener una educación universitaria y me desempeño como profesor, pero el día de hoy vengo a hablarles con el corazón en la mano. Hay una barrea entre nosotros que no logro comprender: por alguna razón, las personas que viven o trabajan en ese edificio (el de Televisa Chapultepec) creen que tienen que protegerse de nosotros, y los mandan a ustedes (los policías) para protegerlos. Nosotros somos pacíficos, ejercemos un derecho constitucional que es también suyo, que es del pueblo mexicano y fue ganado con la vida de muchos hombres y mujeres valientes. Quiero decirles, compañeros, que esta barrera que tenemos entre nosotros no puede impedir que dialoguemos: la palabra rompe cualquier barrera. Quiero decirles, compañeros, que sabemos, como muchos de ustedes saben: que el país está jodido. Están aquí no por su convicción: estarían mejor en sus casas, con sus familias, en los brazos de sus esposas, y así quisiéramos nosotros que fuera. Nosotros estamos aquí no por ser huevones, desempleados o ninis, sino porque sabemos que las cosas tienen que cambiar, y si no cambian, vamos al despeñadero todos, juntos. La opción es que todos juntos cambiemos el rumbo, corrijamos la dirección. Esperamos que, en los meses siguientes, ese uniforme vestido por ustedes, no les impida el libre pensamiento ni les impida la conciencia. Esperamos que dicho uniforme y ese equipo que fueron financiados con los impuestos tanto suyos como nuestros, en el momento que sea necesario, se pongan al servicio del pueblo, no al servicio de los poderosos. Nosotros somos pacíficos, no hay ninguna razón para proteger a nadie, no vamos a violentar, no vamos a acosar, no vamos a golpear ni vamos a secuestrar: eso es lo que acostumbran ellos. Nosotros queremos un cambio para nuestro país, para nosotros, nuestros hijos y nuestras familias (también las familias de ustedes). Pronto, habrá que tomar decisiones: no sabemos si, el día de mañana, ese copetudo consume la farsa de una elección sucia, pero no lo vamos a permitir, ¡No podemos permitirlo!, ¡No tenemos la calidad moral para permitirlo! Alguna vez. Un gran hombre de nuestro país dijo: Los rebeldes no provocan los problemas del mundo, son los problemas mundiales los que generan a los rebeldes. Y otro gran hombre dijo también: la diferencia entre un rebelde y un revolucionario es que el revolucionario espera tomar el poder y desde ahí generar los cambios, cambiar el futuro del país, mientras el rebelde hace el cambio en su diario vivir, en la convivencia con el prójimo, en su andar por las calles, dialogando con aquellos que desean les veamos como nuestros adversarios. El día de mañana habrá que tomar una decisión, una decisión que les compete a ustedes y nosotros, y esperamos poder compartirla, poder luchar junto con ustedes, mano a mano, hombro con hombro: ¡porque el estado somos nosotros, los ciudadanos¡ ¡no es el poder judicial, o el congreso o el presidente¡ ¡no son las autoridades o los partidos! ¡No son las instituciones que nos han defraudado! ¡Somos los ciudadanos, quienes formamos el espíritu de esta nación y quienes vamos a recuperarla para nosotros! Les agradezco su atención y espero poder estrechar su mano.”
Lamentablemente dentro del mismo youtube qué es donde apareció este video junto con otros documentando la #Toma de Televisa, hay muchas opiniones llamando holgazanes y borregos a quienes defienden nuestros derechos y nuestra democracia: ¡Despierta, México, no permitas que te pisoteen los mismos de siempre!!Unámonos para conformar un frente común más amplio en contra de la imposición del candidato maniquí, que solo dice lo que le dictan sus dueños por un audífono!
¡Hazme el chingado favor!
Cortesía de Belisario Figueroa Lara
