Desconfianza, desinformación, desconcierto… Ayer se registró en la ciudad de GUADALAJARA, JALISCO, una serie de hechos de violencia que nuevamente pone en entredicho la coordinación que tanto presumen las autoridades y jefes policiacos de los tres niveles de gobierno. Fanfarronadas oficiales tan criticables como los vacíos de información que tanto desconcierto y pánico generan entre la población
Preocupantes, en ese sentido, son las lamentaciones del secretario de Seguridad Pública, Luis Carlos Nájera, de que los elementos bajo su mando poco pudieron hacer para evitar los bloqueos con vehículos incendiados debido a que las “autoridades federales no informaron a las locales” de su presencia en Jalisco, ni del presunto operativo que efectivos de la Secretaria de Marina (Semar) desplegaron contra algún capo del narcotráfico asentado en el estado.
Sí, preocupantes para todos, pues el hecho demuestra la desconfianza que priva entre las corporaciones supuestamente encargadas del orden y la seguridad física y jurídica de los ciudadanos que, todos los días con hechos, nos confirmamos inermes en la barbarie de la guerra que a palos de ciego desató Felipe Calderón.
Preocupantes porque esa desconfianza de unos hacia otros radica en la corrupción, la deslealtad, la penetración de la delincuencia en prácticamente todas las esferas de la vida pública del país, la impunidad… en síntesis, la descomposición del tejido social y el desgarramiento de las instituciones del Estado.
No hay pretextos: la desconfianza, la desinformación, el desconcierto y el pánico de los ciudadanos son evidencias de un Estado fallido. Ni más, ni menos. Y lo que sigue, de no corregirse la situación, es el caos.
Y mientras Guadalajara sufría horas lúgubres el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, se encontraba de gira artística en Italia.

Liga Directa: http://youtu.be/uk4B88HJuPo
Cortesía de Joshua y Cesar
