¿Es seria la política local? No parece serlo. A solo un mes que termine el recortado periodo legislativo, tomaron protesta cinco nuevos legisladores. En Chiapas, es para matarse de la risa. Ya no estarán en ninguna sesión, puesto que el periodo ordinario, ya terminó y serán los recién electos diputados los que reinicien la noble tarea de ir a levantar el dedo, calentar la banca y cobrar. Es una burla imperdonable.
Y todo, porque muchos de los que cobraron hasta la última quincena, hasta anteayer les roncó la gana de dejar el cargo, pese a que la ley les prohibía expresamente regresar a la curul, una vez ganado un proceso electoral. Sin embargo, se negaron a dejar la teta presupuestal. Y a los que llegaron, les jugaron su cabecita porque ni para trapear el piso, entrarán al Pleno. Eso me hizo decir un HCF.
Esto nos obliga a repensar la política local. La del “chapulinero” como le llaman coloquialmente, debe terminar. Los políticos deben ser serios y cumplir con sus compromisos de campaña. Una reforma política de fondo, seria y responsable, no nos haría ningún mal.
Si revisamos la lista de los ahora diputados federales, senadores, diputados locales y alcaldes, un buen porcentaje han saltado de una curul a otra, o de un ayuntamiento a una curul o viceversa. Es claro que un sujeto que salta de un lado a otro, no es digno de ser tomado en cuenta. Sin embargo, se ha vuelto una práctica común, inaceptable.
Para ello, debe haber dignidad por parte de todos. Los nuevos diputados por un mes, debieron declinar prestarse a un juego sucio. Es obvio que no van a cobrar un quinto. Los que se fueron, cobraron todo, hasta aguinaldo y vacaciones del siguiente año. Vergonzante.
La reforma requerida debe incluir nuevas condiciones para la tarea legislativa. Si hacemos un análisis de las últimas legislaturas, las cuatro últimas han sido un desastre. No han hecho otra cosa que no sea aprobar leyes a diestra y siniestra, sin siquiera haberlas leído. Conocí casos de presuntos legisladores que a sus secretarías ponían a leer las iniciativas y ellas hacían el “análisis” que luego repetían en Tribuna.
Debe haber obligatoriedad pero al mismo tiempo, sanciones severas. De los 40 legisladores, no se hace uno; durante la última legislatura, todos faltaron más de las veces permitidas. La mayor parte de las veces, por andar en campaña. En ese sentido, se debe legislar para que ningún diputado, alcalde o senador en funciones, busque otro cargo de elección popular.
Deben terminar su periodo para acceder a otro. En la actual legislatura por ejemplo, hay por lo menos dos, que desde que inició el proceso electoral, no se paran a las sesiones. Eso sí, siguen cobrando.
Aparte de una reforma política, urge reformar la Ley Orgánica del Congreso. Quienes conocen ese reglamento, saben a la perfección que no se cumple en lo absoluto. En esa norma se establece con perfecta claridad que las sesiones deben iniciar a las 12 del día en punto. Empiezan hasta las dos, tres o a veces, hasta posponen las sesiones hasta por dos días. ¿Cuántas veces han llamado a una sesión “solemne y extraordinaria” ya la hora la cancelan?
La falta de seriedad y compromiso; la burla, la simulación y la terrible manía de violar las leyes a su antojo, hacen de la Cámara de Diputados, un ente salido de toda formalidad.
A ésta legislatura ya no le queda el anillo. Ya terminaron. Solo queda la Permanente. El resto, haraganes como son, ya deben estar gastándose el erario en fastuosidades. La que viene tiene la ineludible responsabilidad de trabajar con seriedad. Esto lo decimos cargados de dudas. Porque a decir verdad, muchos de los “nuevos diputados”, son viejos en el arte de cobrar sin trabajar. Pero les queda una sola oportunidad. Quizá se burlen otra vez de los chiapanecos, pero tendrán qué hacer cambiar las cosas. No hacerlo significará que la sociedad, es lo que menos les importa. Solo su propio interés. Por lo demás, no podemos felicitar a los “nuevos” diputados por un mes; queda jalarles las orejas por indignos, torpes y faltos de conciencia.
¡Hazme el chingado favor!
Cortesía de Billy
