2012

Mi testimonio de la represión a #YoSoy132 en Puebla

Como miembro activo del movimiento y uno de los 63 detenidos la madrugada del pasado 15 de septiembre, quisiera dar un testimonio de los sucesos.

El da jueves 13 de septiembre, instalamos el campamento alrededor de las 17 horas, y terminamos de montar todo a eso de las 20:30, a pesar de que sospechosamente, apagaron todas las luches de la plancha del zcalo (cosa que podramos considerar como un ensayo, para la detencin que tendra lugar un da despus, pero es slo una especulacin). Mientras las luces estaban apagadas, notamos la presencia de posibles grupos de choque; personas vestidas de civil, con radios y con actitudes intimidatorias. Estaban en las inmediaciones del campamento. Ellos se dieron cuenta de que estbamos conscientes y alertas de su presencia. Se retiraron. El resto de la noche transcurri en calma.

La maana del viernes 14 todo sigui en calma. Pasado el medio da, gente de la secretara de gobernacin (as se presentaron) nos pidieron que levantramos el campamento porque teman por nuestra seguridad, puesto que advertan la presencia de grupos de personas que no simpatizaban con el movimiento y que podran hacernos dao durante los festejos del 15. Llegaron en una segunda ocasin para ofrecernos mover el campamento a otro lugar, con el apoyo del estado. Ofrecieron carpas, lonas y transporte para todos. Nos dieron como hora lmite las 17:00 horas de ese da. Se les dijo que tena que ser concensado en asamblea. Cuando la fecha lmite lleg, no lo habamos puesto a discusin por lo que la respuesta fue que no haba respuesta Es preciso mencionar que nunca nos lleg algn documento firmado por gobernacin o por el ayuntamiento en el que nos pidieran retirarnos o nos dijeran que nos estbamos haciendo acreedores a una falta administrativa. Horas ms tarde intentamos hablar con Eduardo Rivera, nuestro presidente municipal, que se neg a hablar con nosotros, pero mand a Miguel Mndez (video de la pltica ac y grabacin de la transmisin en vivo ac) quien nos dijo que se garantizaba nuestra seguridad y que los festejos se llevaran con absoluta paz. Despus de unos minutos de ser increpado por nosotros, el personaje Mndez se retir. Seguimos imprimiendo esfuerzos en hablar con el presidente, cosa que fue intil, pues fue a refugiarse al ayuntamiento. En el campamento nos reunimos todos los que estbamos participando en la actividad y decidimos, de manera unnime, quedarnos a pesar de la amenaza latente de desalojo por parte de las autoridades.

Todos fuimos a dormir y las cosas transcurrieron en calma hasta las 2:30 am, hora en que las luces de la plancha empezaron a apagarse, as como las de los arcos y la iluminacin de las calles aledaas. Alrededos de las 3:00 am nuestro equipo de seguridad, que se encontraba patrullando, decidi lanzar la alerta roja, puesto que se percataron de la presencia de gente vestida de civil, pero que ms adelante identificaramos como policas, adems de que los granaderos ya estaban siendo descargados a una cuadra del zcalo, as que empezamos a levantar el campamento, y minutos despus los granaderos de la polica municipal ya estaban a unos metros, as que dejamos las cosas, tomamos lo que pudimos y salimos sujetados de nuestros brazos. Yo iba cargando una casa de campaa a medio doblar y su bolsa. Los granaderos empezaron a golpear a algunos compaeros y a intentar separar el bloque de personas que estbamos sujetos de brazos. Vi a una compaera ser golpeada con una macana en la pierna -ms adelante nos enteramos de que termin en el hospital-. Separaron a algunos y entre gritos y golpes, empezamos a gritar al unsono Sin violencia!, los elementos nos dijeron que iban a dejar de golpear y forcejear si cooperbamos, as que empezamos a avanzar todos juntos por donde los granaderos nos indicaban. Llegamos a un camin de la polica municipal y empezaron a subirnos, recogiendo celulares a algunos de nosotros. Los oficiales dijeron a todos los dems que mantuviramos nuestros celulares apagados. Yo ocult mi celular y mand un mensaje a mi contacto de derechos humanos para decirle que ya estbamos en un camin y que estaban por movernos. Despus le quit el chip y lo guard por aparte del telfono, en caso de que me lo quitaran. El resto de los compaeros fueron subidos en camionetas pick-ups y empezamos a avanzar en un convoy de aproximadamente 10 vehculos. En el transcurso del viaje cantbamos. La moral estaba alta y a pesar del miedo, estbamos todos juntos para lo que fuera necesario.

Llegamos a instalaciones de la polica municipal, ubicadas en Rancho Colorado. Nos formaron en un estacionamiento; hombres de un lado y mujeres del otro. Not que yo haba tirado la bolsa de la casa de campaa cuando me bajaron del camin. Momentos despus vi a un polica con la bolsa y se la ped, a lo que me respondi con la pregunta Esto es tuyo? y la abri, mostrando en su interior una piedra, un cuchillo, un cter y una navaja, uno de nuestros compaeros seal que era circunstancial, mientras yo le dije al polica que eso haba sido plantado, pues yo tena la bolsa conmigo y se me cay hasta que baj del autobs, as que le dije que si alguien meti eso ah haban sido los mismos policas. El polica sac las cosas y me devolvi la bolsa. Sigui preguntando de quin eran los objetos mencionados y ante la negativa de todos el oficial se retir a una oficina. Frente a nosotros estaban los granaderos an con todo su equipo. Tenan actitud intimidante y amenazadora, pero nosotros no mostramos miedo en ningn momento. Mientras transcurra la madrugada, iban pasando a nuestros compaeros a otras partes del patio, a tomar datos, sacarles foto y hacernos una prueba de alcoholmetro. Los policas que yo tena enfrente, poco a poco empezaron a quitarse su equipo y su proteccin (cascos, espinilleras, etc.) pues se dieron cuenta de que no ramos violentos y estbamos cooperando. Despus de todo el proceso de sacar datos, fotografas, etc. Nos subieron a camionetas pickups en grupos de entre 8 y 10 detenidos. Al primer grupo, los hicieron hacer como que estaban esposados porque el comandante nos quera a todos con esposas, pero no haba suficientes para todos los detenidos, por lo que los policas le pidieron a nuestros compaeros que fingieran. Todos salamos de las instalaciones cantando y en convoy de dos a tres pickups.

A m, junto con otros 15, me llevaron al juzgado calificador del centro, sobre la 9 oriente, donde el contacto de derechos humanos junto con miembros del movimiento ya estaban esperndonos. Nos tuvieron detenidos en la antesala del juzgado por horas. En un principio no nos dejaban recibir comida ni agua de los compaeros que se encontraban fuera, aunque despus de un rato se nos dio chance de recibir dicha ayuda. Lleg nuestra abogada, y juntos esperamos el cambio de turno de juez. Le dije al juez del primer turno que nosotros no ramos acreedores a nada y l nos dijo que eso lo iba a determinar l. Despus de un rato l se fue y lleg otra juez, que fue la que atendi nuestro caso. Se habl con nosotros antes de dar testimonio, primero se nos dijo que tenamos que pagar una multa, pero despus de recibir una llamada, la juez dijo que la multa ya estaba pagada para todo aquel que hiciera y firmara la declaratoria. En un principio yo me negaba a firmar cualquier documento, por lo que la juez amenaz e incluso dio la orden de remitirme al MP. Tuve que darles mis pertenencias, y quitarme las dos chamarras que traa puestas, as como las agujetas de mis tenis. Mi abogada me dijo que me calmara y que firmara, pues tambin amenazaron con que si no firmaba, no iban a dejar salir a mis dems compaeros. As que -de muy mala gana- firm y puse mi huella digital (mal, pues me asegur de barrer la tinta) sobre la hoja. Me entregaron mi recibo, que para nuestra sorpresa, deca que la multa haba sido condonada por Eduardo Rivera. Sal de la antesala en la que estbamos detenidos a las 11 am, pero permanec en el juzgado hasta que salieron todos. Mi madre lleg, la abrac y pudimos platicar un rato, pero tuve que despedirme pronto porque luego de que sal, tuvimos reunirnos con todos los dems compaeros detenidos en los dems juzgados.

Me da gusto estar libre, as como me hubiera dado mucho gusto quedarme encerrado unas horas ms con tal de no tener que firmar nada. Mis compaeros han demostrado mucha valenta y mucho coraje ante cualquier situacin. Este suceso nos puso a prueba y creo que pasamos. Ese es mi testimonio de los hechos. Procederemos contra el ayuntamiento por el uso excesivo de la fuerza pblica en contra de nosotros, manifestantes pacficos que ejercen sus derechos constitucionales. Hoy se abre una pgina nueva de ese no tan viejo libro llamado #yosoy132 Puebla. No nos van a callar y no nos vamos a quedar con los brazos cruzados.

Si tocan a uno, nos tocan a todos.

Ni nos dejamos, ni nos rajamos.
Va: cronicasdedoshombresguapos.wordpress.com

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