2012

Hiltzaileak

Madrid, 9 de noviembre. España está conmocionada. Amaia Egaña, 53 años, casada y con un hijo hoy está muerta. Mientras su cuerpo respiraba por última vez tendida en el pavimento, un miembro de la comisión judicial golpeada su puerta en el cuarto piso de un conjunto de edificios. Amaia se arroja al vació al ser desalojada por no poder pagar la hipoteca del piso en el que vivía desde hace dos décadas. Llegó ahí en el mejor momento de su vida, recién convertida en madre, y tal vez en el mejor momento de la vida de España, afuera sucedían las olimpiadas y toda la nación estaba contagiada por esa euforia narcótica que surge en países esperanzados, convencidos de que “el futuro que vendrá será mejor”

España está asustada. Desde que estalló la crisis económica en 2008 en España, y bajo el auspicio de sus instituciones gubernamentales; los bancos han ejecutando 350 mil desahucios (embargos) y otros 250 mil están en proceso.

España está enojada. Miles y miles de personas están siendo desalojadas de sus viviendas, aquellas que labraron durante años de lucha y trabajo. El sentimiento en la calle es generalizado, la desesperanza de saberse abandonado, echado a la suerte, la certeza de saber que nadie apoya a los españoles, ni su mismo gobierno, quién está preocupado por hacer millonarias inyecciones de capital del Estado a los bancos.

España está furiosa, este fin de semana muchos españoles hartos de la situación de (des)empleo, de salud y de vivienda salieron a las calles. España espera justicia, en un país donde 1 de 4 españoles no tiene empleo, donde el rescate bancario le concede privilegios a los ricos, donde los tribunales se han convertido en instrumentos de éstos para echar a la calle a miles de familias, las posibilidades son pocas. Morir en la calle víctima de una situación no pedida, morir por propia mano, tal vez después de todo le regresa a la gente un poco de la dignidad que le está siendo arrebatada.

España está gritando, gritan a todo pulmón “asesinos”, gritan en euskera “Hiltzaileak”

Los bancos, el gobierno y las corporaciones nos están matando. Hazme el chingado favor.

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