2012

Te Odio

Hay momentos en la vida, en que tenemos que empezar a guardar nuestros secretos, sacar unas cuantas cajas y empezar a llenarlas con recuerdos, llantos, tristezas, lágrimas y buenos momentos.
De pronto descubres que hay muchos malos momentos, que necesitas muchos recipientes para estos. Te desilusiona cuando ves del otro lado, pocos momentos buenos, apenas y bastó una caja para acomodarlos.

Cuando todo se sabe, cuando llega el momento difícil de la aceptación, nos quejamos, lloramos, nos llenamos de odio, de arrebatos, de palabras que no quieres piensas, de momentos hirientes y sacamos una caja o dos más, las volvemos a llenar.

-¡Te odio!-
-Cariño-
-Déjame, no me toques-
-Entiéndeme-
-¿Entenderte, qué nunca pensaste en mí?-
-Lo hice por eso, siempre pensé en ti, perdón-
-¡Me engañaste!-
-No era mi intención, te lo juro-
-¿Y qué era, un juego para ver cuando descubría la verdad?-
-Cariño, por favor, escúchame-
-¿Me pides que te escuche, cuando no tuviste el valor de contármelo antes?-
-Todo ha sido un error-
-Sí, un error y quisiera que lo arreglarás-
-No puedo regresar el tiempo, haría lo que pudiera-
-No es cierto, eres…-
-Cariño…-
-Te odio, te odio, te odio-
-Lo siento-
-¡Prometiste que siempre estarías conmigo!-
-Lo siento-
-No digas más que lo sientes, no es cierto, no me digas más mentiras-
-No puedo decirte nada más, tenía que contártelo-
-Sí, debiste contármelo hace mucho tiempo, no hasta ahora-
-Tenías suficientes problemas, no me atreví a darte más-
-¿A darme más? Me estas destrozando, acabas con mi vida-
-No digas eso, vas a pedir seguir adelante-
-Siempre ha sido para ti muy fácil todo-
-No. Decirte esto no ha sido nada fácil-
-Adiós- Azota la puerta y sale corriendo, llega hasta un parque, se sienta en un columpio, empieza a mecerse, disfruta de esa sensación, le trae recuerdos. Empiezan a rodar lágrimas por sus mejillas.

Él sale a buscarla, da pasos cortos, va con pena, con remordimiento. Camina unas cuantas calles y ve el parque a lo lejos, decide acercarse. La ve, sentada ahí, en aquel columpio como tantas veces. Empieza a recordar muchos momentos, empieza a llorar.

De pronto sus miradas se cruzan, ella sale corriendo en dirección hacia Él.

Se funden en un abrazo, se consuelan.

-¡No te mueras papá, por favor no te mueras!-

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