2012

El Camillero

Aquí estoy yo, un simple observador en este tétrico y fúnebre hospital, donde las posibilidades de morir y de tener sed, son macabramente las mismas. Donde la hediondez y la pulcritud están enemistadas y desde hace algunos ayeres hasta ahora la hediondez ha salido victoriosa de manera rotunda e innegable.

Este es único hospital donde un carnicero puede pasar por un doctor ya que en este hospital la limpieza y el orden es lo que no definen a los médicos… los temas de conversación son igual de interesantes todos los benditos y diabólicos días, “sindicato, dinero, compensación, bono sexenal, incapacidades y demás, son los temas más sonados en los pasillos, que más que pasillos son centros de convenciones o centros de sociabilización entre todo el personal de este bello hospital. En este hospital el derecho de expresión y el libre albedrio son derechos importantísimos que no dudan en lo más mínimo en excluirlos del acervo del trabajador, castigando y crucificando al gran osado que intente utilizar alguno de estos pecaminosos y problemáticos derechos.

– Dando el preámbulo del contexto les presento a “El Cholo “un camillero ejemplar, amigable, trabajador por defecto un poco tonto y por fortuna poseedor de una belleza extraña (bien feo). Él se ha denominado como “el psicólogo de los pacientes” ya que es el encargado de mover a la gente hospitalizada, a diario comparte su sabiduría y sus vivencias con todo aquel paciente impaciente que le ponga un poco de atención y aun sin esta el habla sin parar por horas y horas teniendo un catarsis al final de cada historia. Esto tal vez para olvidar con un poco de fortuna su miserable vida ya que es de los pocos hombres que ha sufrido de una infidelidad carnal y su esposa se fue con otro hombre que tenía más grande… amor por ella, esto fue un golpe directo a la cabeza, devastador para su persona, que sin pensarlo utilizó el medio de olvidar todo lo ocurrido y seguir con su vida adelante, no sin antes darle una buena chinga a su ahora ex esposa.

– Él se dice liberado y feliz. Tal vez sin conocer la felicidad. Ahora vive por sus pacientes y sus pacientes mueren por él, literal.

Cortesía de newck

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