En un mundo perfecto los mismos acarreados simpatizantes que acompañaron a Peña Nieto durante su campaña lo debieron de haber acompañado a su toma de protesta. El cambio de poderes debería de ser un evento popular, después de todo el nuevo presidente fue elegido por la mayoría, ¿no?
El nuevo presidente debió de haber sido vitoreado por sus electores en su camino a la toma de protesta. Sin embargo en México la toma de protesta del nuevo presidente fue un evento de noche, en un palacio cercado y rematado por un evento obligatorio de día totalmente cercado por el ejército y la policía al que solo tuvieron acceso gente VIP.
Mientras tanto afuera de la burbuja presidencial sucedía esto, un anciano armado con un palo ponía en riesgo la seguridad del país por lo que tuvo que ser golpeado por la policía.
Liga Directa: http://youtu.be/aeLOqWuy8bI
Cortesía de Juanito
