2013

Sospechosísimo sobre la explosión en la torre de Pemex

explosion-eficio-b2-torre-de-pemex Algo huele muy mal en la explosión de la Torre de Pemex, nunca he creído en casualidades. El día de ayer Peña Nieto salía a decir que Pemex no se iba a privatizar y tan solo unas horas después una explosión arrasaba el sótano y el primer piso de un edificio B2 de Pemex. El resultado ya todos lo sabemos, más de 30 muertos y más de 100 heridos.

Las autoridades salieron a decir primero que se había tratado de una falla eléctrica, cuando el daño no se justificaba con una falla eléctrica dijeron que se trataba de una acumulación de gas y más recientemente el director de Pemex Emilio Lozoya sale al paso diciendo que seguramente fue un accidente. (Por cierto el director de Pemex se encontraba fuera del país al momento de la explosión). El punto es que en estos momentos aún no saben qué fue lo que paso.

Supongamos que fue un accidente. Unas horas antes de la explosión la cuenta oficial de Twitter de Pemex se levantaba el cuello diciendo que “El director de Operaciones, Carlos Murrieta, destacó que hemos logrado reducir el índice de accidentabilidad en los últimos años” y “Es un logro para Pemex mantener los indicadores de seguridad por debajo del estándar internacional”. Dejando al lado lo irónico de la situación, si en efecto esta tragedia fue un accidente debe de haber responsables ya sea por negligencia u omisión. ¿Qué tipo de mantenimiento se les da a los equipos de la paraestatal? ¿Quién es el responsable de dichos contratos de mantenimiento?

Supongamos que no fue un accidente. Aquí es donde comenzamos con mil y posibles teorías de conspiración. Es un secreto a voces que por muchos años Pemex ha sido mal administrada y a través de contratos, arreglos y desarreglos poco a poco se debilita a la paraestatal para dar paso a intereses privados. Si en estos momentos la industria petrolera en México no es una industria privada es porque el gobierno federal sigue dependiendo de los ingresos petroleros. El día que el gobierno no dependa de los ingresos del petróleo, ese día se privatizara Pemex.

Pero volviendo al sospechosísimo resulta interesante que en el año 1982 un incendio devasto el mismo edificio B2, en la misma zona destruyendo la sección de archivo que a su vez permitió que los grandes fraudes del sexenio de Lopez Portillo en la paraestatal quedaran impunes. La pregunta obligada es: ¿Qué se destruyó en la reciente explosión de Pemex? ¿Acaso ahí se encontraban los archivos de la paraestatal? Preguntas que probablemente nunca tendrán respuesta y que como siempre pasa… quedaran en el olvido.

El 6 de septiembre de 1982 un incendio devastó el edificio B2 de la torre corporativa de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la ciudad de México y consumió las pruebas de uno de los grandes fraudes cometidos contra el patrimonio de la empresa, relacionado con la compra de dos embarcaciones.

Lo recuerda a la distancia Óscar Álvarez, entonces miembro de la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Se trata del mismo edificio en que ocurrió una explosión ayer jueves.

“Sucedió una explosión, que fue seguida por un incendio en el edificio B2”, dijo a este diario Álvarez. “En ese lugar se encontraba el archivo que resguardaba los documentos de compras, proveeduría y un almacén”, dice. El fuego consumió, recuerda, miles de documentos, entre ellos los relacionados con la compra, por parte de la paraestatal (entonces dirigida por Jorge Díaz Serrano), de los barcos Cantarell y Abkatun, una operación que a la postre terminó en un quebranto. Funcionarios involucrados en la operación, entre ellos Efrén Flores Chavarría e Ignacio de León Martínez, huyeron del país y se refugiaron en el Chile gobernado por Augusto Pinochet. En una entrevista publicada por Proceso en enero de 2002, Flores se declaró inocente.

Cuando ocurrió el incendio de 1982 eran los remotos años en que después del auge petrolero México se sumía en una profunda crisis económica y financiera, la de la “década perdida” de los 80 del siglo pasado.

“En aquel entonces la versión oficial fue que se trató de un incendio”, recuerda Álvarez. “Pero fue un fuego provocado para borrar las huellas de aquel fraude”, asegura. “En aquella ocasión el fuego fue de noche, no hubo heridos, no pasó nada”.

Esa misma zona fue donde ayer ocurrió una explosión, cuyas causas no habían sido determinadas anoche por las autoridades. Álvarez aseguró: “en donde ocurrió la explosión de anoche no hay calderas, es una zona de archivo muerto, de oficinas administrativas”.

Enlace: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/01/politica/006n1pol

Cortesía de Desme

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