2013

Adiós

adiosCuando un te quiero haga mella en tu cara, entonces sabré que es tiempo de la retirada, no habrá despedidas, no habrá un beso y un adiós. No te preocupes, nadie se ha muerto por amor, eso es lo que dicen por ahí.

Tus ojos me empiezan a ver distinto, tu mirada se pierde entre mi rostro y la pared del fondo. No tenemos nada que hacer, yo me aferró a una idea, a una vida, a un amor, tú te aferras en ir a un camino distinto, no te preocupes amor, no seré yo quien se interponga en tu destino.

No sé si me bastará con ver tu retrato para querer arrepentirme, para ir tras de ti, pero ve sin cuidado, busca otra espalda, otros labios; no importa que me arranque las entrañas por tanto extrañarte, no seré yo quien salga a buscarte.

Me voy con más preguntas que respuestas, me alejo con la incertidumbre de no saber qué pasó. Tal parece que aquel dicho es sólo basura, no basta el amor para ser feliz. No tengas miedo, la vida es corta para temer, corre y enamórate, que no te falten ganas, dime que encontrarás lo que te falto aquí.

La distancia será suficiente para poder sonreír, llenaré estas cajas de cartón y me iré. No voy a otro lado, es un proceso de mudanza espiritual, empezaré a vaciar algunos recuerdos, no para tirarlos, sólo para archivarlos. Recuerda que el pasado no pesa más que el porvenir, si alguien te dijo lo contrario, llámalo idiota de mi parte, porque no sabe lo que dice y, además, porque cuando lo dijo tú lo escuchaste.

Si te pido perdón, perdóname. Pensé que con unos días tendrías, para poder regresar. Perdí por no arriesgar, dicen que el destino es una prueba, que necesitas encontrarlas y superarlas. Disculpa si crees que no valoré tu amor. No digas nada, no hay marcha atrás.

Volver a empezar, es un reto que estoy dispuesto a completar. Si algún día te veo andar por la calle, tendré el valor de verte a los ojos y decirte: “Hola, ¿cómo estás?”.

A tu lado aprendí a ser feliz, te pedí una oportunidad y volver a empezar. Pero el miedo hizo callo en ti, se adhirió a ti, se expandió en ti, como un cáncer maldito. No somos más que dos culpables y por eso, de mi parte, te pido perdón.
Un día me detuve, me pregunte cuanto te quería, después me pregunte si tú lo hacías, agache mi mirada y hui de ahí.

No digas nada, no hace falta decir nada. No seremos amigos, no me pidas serlo. No me atormentes con esa mentira, un amigo no hace lo que hice yo. No te quiere como te quise yo, sí, como te quise yo.

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