2013

Tan lejos Dios y tan cerca de la Tetona (Voluptuosa) Mendoza

santos-contra-tetota-mendoza Viendo El Santos contra la Tetona Mendoza entré en una depresión muy profunda, me di cuenta de que soy un zombi de Zahuayo. Tengo que pagarle a hacienda cantidades elevadísimas por diferentes cuestiones. Trabajar causa un impuesto, ser un profesional graduado o ejercer lo que se estudia causa otro y finalmente tener tratos con empresas genera un gravamen de lo más idiota. A pesar de todo nuestro sistema de recaudación permite que se nos devuelva un pequeño porcentaje de lo que pagamos, siempre y cuando sea en IVA con unas condiciones de lo más estrictas que representan un verdadero desafío al momento de presentar declaraciones.

A fin de cuentas es inevitable pagarle a hacienda, o eso creíamos, hasta que vimos al señor de las ligas y al orejón que sigue corriendo libre como Silver el caballito del llanero salir impunes y negar lo que hicieron aún grabados por las cámaras de seguridad. Es increíble que millones de pesos se destinen para las imágenes políticas, más de 300,000 para una fotito con la bandera al revés. Resulta indignante perder más del 30% del salario sólo para ver que miles de millones de pesos desaparecen al final de cada sexenio; mientras que a la población que carece de poder o grandes cantidades de dinero, le llegan órdenes judiciales por no pagar los 600 o 400 pesos que el gobierno se gana por mantenernos abastecidos de agua, luz y petróleo al mes, insumos que nos cobra por separado. Todo esto sucede cuando en las curules se sueñan pisos sobre pisos, en los que se cobra más mientras más cerca se está el cielo.

Existir cada vez es más complicado a causa de las deficiencias que se presentan al aumentar el número de la población, vivimos dormidos como senadores, cargando a rastras a una sarta de funcionarios inútiles y totalmente ineficientes. La mayor muestra de esto es que pueden decidir sin ser los 628; las sesiones se pueden dar de buena manera. No creo que sea necesario decir que los zombies de Saguayo pagan sus impuestos puntualmente, que la Tetona sola puede tomar las riendas del país, que Luis Miguel sigue destrozando nuestros tímpanos y que la Rondalla de Saltillo es tan poderosa como mil millones de botellas de cerveza, que pueden guiar a la muerte a cualquier persona que sea tan cuerda y responsable como para mantener sus pagos al corriente. Si se llegara a la extinción de las personas cumplidas, pasaría lo mismo que le ocurrió al ficticio México del Santos, el sistema de elite mexicano caería por los abismos por el exceso o la falta de zombis, si dejáramos de pagar, estoy seguro que se terminarían las excursiones al extranjero de nuestros representantes elegidos constitucionalmente y los malos manejos. Por eso, el teibol de la Tetona tenía pocos visitantes, por la ausencia de zombis.

Cortesía de Héctor Aguilar

Siguiente Entrada
Entrada Anterior


Siguiente Entrada
Entrada Anterior
101 Comentarios en “Tan lejos Dios y tan cerca de la Tetona (Voluptuosa) Mendoza”