2013

Dios, el Estado… y el cine

hollywood_diosBueno, pues es una pequeña opinión acerca de una posible causa de la aceptación que han tenido ciertos géneros del cine hollywoodense por la población occidental.

Dios, el Estado… y el cine(una analogía)

El cine hollywoodense podría ser el heredero de la religión en lugar del Estado cuando menos en el sentido ideológico, siendo el cine creador ideal de héroes y virtudes. Basta asomarse a las listas de las películas más taquilleras para encontrarnos temas como Avatar, El ladrón del rayo, Harry Potter, Crónicas de Narnia etc. Además de todos los relanzamientos de los héroes de los comics a la pantalla grande, simplemente revisando las sinopsis de los títulos mencionados nos encontramos con un mundo ideal que brinda el protagonismo, plenitud, alegría y oportunidades con los que cualquier adolescente sueña.

Todas estas películas coinciden en que los protagonistas son personas maltratadas por el mundo material, en avatar un soldado sin piernas, en El ladrón del rayo un joven con dislexia y bajas calificaciones, Harry Potter un niño huérfano y en Crónicas de Narnia los hijos de un soldado combatiente en la segunda guerra mundial que son enviados a la casa de un profesor. Estos son sólo algunos de los títulos más exitosos de la amplia gama de películas con estas coincidencias, parece ser que el cine a la manera del cristianismo en el imperio romano, ha dado en el talón de Aquiles de los sectores de la población más vulnerables emocionalmente, me refiero a la juventud de la clase media y media baja, todos aquellos que tienen acceso a una entrada al cine, a comprar o rentar películas en dvd y también a los videojuegos, rentados o propios.

El cristianismo en el imperio romano ofrecía a los esclavos y a las mujeres la igualdad en el cielo, el cine ofrece a los jóvenes protagonismo en la pantalla, en el ideal, para alcanzar las puertas del cielo en el cristianismo fue necesario leer la biblia y el rezo, en el cine para acercarte a las puertas del protagonismo de la plenitud existencial es necesario jugar horas de videojuegos y haber visto todas las sagas de las películas o haber leído sus libros, no es de sorprender que cada uno de los títulos mencionados anteriormente tienen su respectiva versión en el Xbox ¿será Ronald Reagan el equivalente a Constantino en el imperio romano? Constantino se convirtió al cristianismo y lo declaró religión oficial del imperio, ¿Reagan un actor consagrado podría ser simbólicamente el triunfo del ideal cinematográfico como representante de los anhelos ideales del pueblo?

Claro está que esto es sólo una invitación a la reflexión, no pretendo asegurar que el cine hollywoodense sea el sustituto total de una institución tan antigua como lo es la religión, por eso trato de ser específico poniendo de ejemplo los títulos mencionados, pues es indudable la atracción natural del ser humano hacía la fantasía y los mundos alternos y distintos a las expresiones meramente materiales, sin embargo es de resaltar el éxito que han tenido especialmente en los últimos años las películas con esta temática de protagonismo heroico en un mundo ajeno a la realidad.

El sector joven de la población actual aparentemente no tiene la necesidad de igualdad como la tenían los esclavos y mujeres en el imperio romano, sus necesidades parecen ir encaminadas hacia el protagonismo en la sociedad, al ser bombardeados por la imagen de estrellas de rock, del mismo cine o deportistas, y saberse en muchos casos imposibilitados para alcanzar ese protagonismo parecen encontrar refugio en historias de gente común como ellos, que alcanzan el protagonismo en un mundo fantástico, ajeno al mundo real que tanto los ha maltratado. Haré uso de unas palabras dichas en la película el Club de la pelea que a pesar de provenir de aquella industria a la que aquí describo como consuelo opiáceo de la juventud, me parece que se adecuan a mi texto en su terrible y cruel precisión: “Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra, ni una gran depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy muy cabreados”.

Había hecho de lado otro tipo de género que está en auge, y ya no sólo en el cine, también en series de televisión y como complemento de todo esto, en los videojuegos, me estoy refiriendo al fenómeno de los zombis, cada serie o película tiene su respectiva teoría acerca de cómo se crean estos muertos – vivientes, algunas más elaboradas y creíbles que otras, claro está.

Pero esta corriente de películas y series televisivas ha conseguido algo diferente de las demás, pues no sólo se ha quedado encerrada su manifestación material en los videojuegos, de alguna forma ha logrado materializar el fenómeno en el actuar del mundo real más allá de las horas que se encierran adolescentes a cumplir sus expectativas existenciales con la ayuda de un joystick ¿o acaso no hemos escuchado o visto en el último par de años alguna de las llamadas marchas zombis? Así es, alrededor del mundo, sobre todo en las ciudades populares como Madrid, Nueva York, París, Ciudad de México, Buenos Aires, y la lista podría seguir, las calles se han llenado de muertos-vivientes, y no sólo eso, incluso en la ciudad de Bangor, en el estado de Maine U.S.A se realizó un simulacro ante un posible brote de virus zombi, para este simulacro se utilizó incluso a personal de hospitales y seguridad todo esto según el Daily Mail.

¿Cómo podría entenderse esto, qué hay en las películas de zombis que ha logrado llegar un poco más lejos que los demás géneros en cuando a manifestaciones masivas? Se me ocurre una cosa: En la sociedad alemana desmoralizada por la derrota en la primera guerra mundial, y la crisis que esto conllevó, se gestó uno de los movimientos más crueles, destructivos e irracionales y a la vez uno de los proyectos de unificación más eficaz de la historia. En una sociedad destruida y alejada de toda esperanza, fue entre otras cosas el mito de la raza lo que le dio cohesión a buena parte de la sociedad alemana, al mito de la raza se le sumó el enemigo natural de la raza pura, los judíos, ellos eran la amenaza a la humanidad y sobre todo a la raza pura, identidad que brindó el mito de la raza y el enemigo común de toda la raza la encauso y, por lo tanto, reforzó la identidad. ¿Es la destrucción anímica de una sociedad una causa tan fuerte como para hacer aceptar una idea tan rústica y negativa como el mito de la raza a un gran sector de la población? No podría estar del todo seguro, pero me atrevo a creerlo.

Es aquí donde encuentro ciertas similitudes con el fenómeno zombi, una gran parte de la población anímicamente dañada, no por la pobreza ni por la guerra, sino por una frustración constante de no poder acceder al protagonismo mediático que los bombardea por todas partes. A este sector de la población se le ofrece la idea de un mito de la raza distinto, no importa el tono de piel ni las raíces étnicas, aquí el mito de la raza es el ser humano vulnerado por el muerto-viviente, la bestia rubia no necesita ser rubia, puede ser afroamericano, asiático o migrante latino, pero con las cualidades de la valentía y abnegación suficientes para salvar al grupo del muerto-viviente, de ser un protagonista, parece ser una idea más atractiva, no es necesario tener cualidades físico-étnicas de nacimiento, sólo hace falta tener los suficientes huevos para correr con un arma en la mano y disparar a tantos muertos-vivientes que se crucen frente a ti, y así ser el protagonista salvador de la raza humana de la amenaza no-viviente.

Pareciera que la amenaza zombi provee unión y la esperanza de un mundo mejor, es comenzar el mundo de nuevo después del apocalipsis zombi, me parece el fondo del anhelo natural de una generación individualizada y frustrada. ¿Es acaso un apocalipsis zombi, o el transporte a un mundo virtual, mágico o imaginario lo que esperan mis amigos y millones de jóvenes alrededor del mundo para poder comenzar una nueva vida en un mundo ideal?

El mundo ideal que genera el cine se queda ahí, en el ideal, en el cielo, mientras lo real se mantiene como está. A la manera de la religión y en algunos casos del Estado, el cine ha provisto a las últimas generaciones del opio necesario para adormecer el dolor de las heridas infligidas por la impotencia que causa la imposibilidad de alcanzar a ser protagonistas en el mundo, el cine provee los héroes, las virtudes y es la guía para alcanzar el cielo. Ignoran así que el protagonismo de su vida les ha sido arrebatado.

¡Hazme el chingado favor!

Cortesía de Forastero

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