2013

¡Perdón, Felipe Calderón! – Martín Moreno

felipe-calderon Esto solo es el comienzo de 6 largos años, donde demostraran quienes tienen el poder y que lo que menos les importa es ayudar a México y mucho menos a los mexicanos, donde un títere es controlado por una mente que tienen deseos de venganza, ¡Hazme el Chingado Favor! ahora resulta que debemos de pedirle perdón a los grandes rateros de México…

La frase se escucha por todos lados, cada vez más frecuente, dentro y fuera del país: “¡Perdón, Felipe Calderón”! Y es que en poco más de ocho meses de gobierno priista, se han tolerado actos vergonzantes que han indignado y enfurecido a gran parte de la población. El retorno de épocas de impunidad comienza a preocupar.

De la exoneración de Raúl Salinas de Gortari por enriquecimiento ilícito, a la liberación del capo di tutti capi, Rafael Caro Quintero, pasando por la ceguera oficial ante el multimillonario jeque sindical petrolero, Carlos Romero Deschamps, el reclamo es cuasi unánime: regresamos ya a los años dorados del priato y a la simulación, la complicidad y al arropamiento institucional para los aliados al régimen.

Aún más: hasta en EU reconocen que hay un retroceso con el gobierno peñista, en comparación a lo avanzado con Calderón en cuanto a cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado. Y no es para menos: la libertad de Caro Quintero representa un punto de quiebre en esa frontera tan delicada como peligrosa llamada lucha contra el narcotráfico.

Caro Quintero es el emblema del poderío del narco mexicano, de su impunidad, de su grado máximo de violencia, de su desafío al ordenar asesinar a agentes de la DEA, del sometimiento de las policías mexicanas, de la corrupción institucional… y ahora está libre. Y ya se esfumó.

En la Casa Blanca están furiosos. Hay “profunda preocupación” por la liberación de Caro Quintero. Y más: “Estamos tan decididos que Caro Quintero afronte a la justicia en Estados Unidos, como lo estábamos inmediatamente después del asesinato del (agente de la DEA) Kiki Camarena”, sostuvo la portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Caitlin Hayden.

“Es insultante”, definió el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, Michael McCaul, quien señaló que esto es “una prueba para el presidente Peña Nieto para que Caro Quintero vuelva tras las rejas”. Los legisladores gringos enderezan sus críticas y no cesarán en este propósito. Ya lo veremos.

Pero la Asociación de Agentes Federales Narcóticos de EU fue más allá:

“La liberación de este violento carnicero no es más que otro ejemplo de cómo los esfuerzos de buena fe de EU para colaborar con el gobierno mexicano, pueden verse frustrados por las poderosas fuerzas de la oscuridad que trabajan en las sombras del sistema de ´justicia´ mexicano”.

Las voces condenatorias desde EU no las debemos soslayar. Al contrario: deben alertarnos.

La liberación de Caro Quintero fue un puñal clavado en el corazón del Tío Sam.

Edward Heath, quien fuera director regional de la DEA cuando ocurrió el asesinato de Camarena y que reconoció su cadáver, fue drástico: “Su liberación refleja la falta de cooperación del gobierno de Peña Nieto en comparación con Calderón”.

The New York Times advirtió que la liberación de Caro Quintero inyectará “nueva tensión” entre las autoridades estadunidenses y mexicanas.

Rápidos y furiosos están en EU. Rápidos en su condena general por la libertad de Caro Quintero. Furiosos por la pasividad del gobierno mexicano. Cierto: la liberación del capo la dictaron los jueces… pero el gobierno no movió ni un dedo para evitarlo.

La PGR mostró disimulo. ¿Y Raúl Salinas de Gortari? Nada más falta que se pida a los mexicanos ofrecer una disculpa pública al hermano incómodo por las molestias ocasionadas. Tras una decisión tan absurda como sospechosa del juez 13 de Distrito de Procesos Penales en el DF, Carlos López Cruz, a Raúl no solamente se le exoneró del delito de enriquecimiento inexplicable, sino que se le deberán devolver sus bienes: ¡24 inmuebles y 224 millones de pesos!

Es la burla mayor. A la vista de todos se nos escupe con el caso de Raúl Salinas, monumento humano a la corrupción institucionalizada. La PGR —otra vez— de ornato, prometiendo que apelará la decisión del juez. No va a pasar nada.

Ahora nos explicamos por qué Carlos Salinas dijo hace algunos meses que “sólo una cirugía plástica me quitará la sonrisa”.

Los Salinas tienen motivos para celebrar. Ya los protegen.

¿Y Romero Deschamps? Nada. A seguir gozando de sus millones de dólares que nadie lo tocará en este gobierno. Vamos, ayer, el Presidente de la República garantizó en su propuesta de reforma energética que el sindicato petrolero no sufrirá ninguna afectación.

Hoy queda claro: la detención de Elba Esther Gordillo fue sólo un ajuste de cuentas político, y no el inicio de una cruzada anticorrupción.

¿Quién protesta ante esta feria de impunidades?

Por eso, el grito es cada vez más constante: “¡Perdón, Felipe Calderón”!

Vía: excelsior.com

Cortesía de Guitar_Man

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