2013

La Cruzada Nacional del Azúcar

cruzada-hambre-pena-nieto Desde que se implementó la llamada Cruzada Nacional Contra el Hambre, y en el marco de la misma, sorprende que el gobierno denuncie el problema de obesidad y sus consecuencias como la diabetes, y por otro lado, SEDESOL tenga entre sus principales apoyos a Femsa, Bimbo, Antad, Pepsico, etc.

La Cruzada, que trata de ser un trabajo programático y consistente, en sus informes refleja una estructura con fracturas y puntos ciegos que la hacen poco creíble en sus alcances y eficacia; por ejemplo, cuando dan a conocer las acciones realizadas ante el huracán Manuel y la tormenta Ingrid, se destaca en sus informes el apoyo de Bimbo por sus 15 tráileres de producto donado, y lo mismo se repite con Femsa y Pepsico. Existe una incongruencia, por decir lo menos, pues a los pobres se les proporciona aquello que en otras clases sociales se considera dañino. Ante este escenario, el gobierno manda un mensaje que confunde. Si una alimentación con altos contenidos de azúcar y grasas saturadas hacen daño, ¿por qué se las dan a los pobres?

La comunicación que se hace de La Cruzada presume de comedores comunitarios donde los bancos de alimentos canalizan lo que sobra de las tiendas de autoservicio y mercados, es decir, son productos que ya no cumplen estándares de calidad, pero que se encuentran todavía en aceptables condiciones para el consumo humano. De estos “donativos” se entregan recibos deducibles de impuestos.

Estos y otros hechos no apuntan a soluciones estructurales de los problemas de desnutrición. Son notas que abonan a un exclusivo y excluyente círculo de relaciones entre grandes actores de la distribución alimentos.

Desde su arranque, La Cruzada mandó un mensaje polémico: junto a la Titular de Sedesol y el Presidente Peña, hablaron el Presidente de un Kilo de ayuda y el Presidente de los Bancos de Alimentos. Para muchos el mensaje fue crear un gran Teletón de alimentos para que coman los pobres, esos que no son capaces de salir adelante por sí mismos, sea por flojos, por incapaces, porque necesitan de “los que sí saben”.

De entrada se asume la inmadurez de grandes sectores de la sociedad que viven en pobreza, se les considera masa acrítica susceptible de ayudas, situación que conduce a la formación de un conjunto dependiente del gobierno. ¿Se trata de recurrir al clientelismo y al corporativismo en una versión reducida al tema del hambre?

Estamos lejos de una política pública que garantice el derecho a la alimentación de todos. Se convoca a las ONG´s para que donen y lleguen a los pobres de arriba hacia abajo; de los que pueden a los que no pueden; de los que saben a los que no saben, para que se “sientan bien”, laven sus culpas y canalicen sus frustraciones… y a los pobres se les da el mensaje de “tú no puedes”, “tú eres sujeto de la limosna que te dan los ricos”, y para que los pobres reciban su credencial oficial de “pobre”, los técnicos burócratas les dicen cómo organizarse… ¿mañana les dirán cómo votar?

Cortesía de Juan Pérez

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