2014

Cada oveja con su pareja y cada mula con su carreta

autoHace un par de semanas, sin ir más lejos en el calendario, platicaba con una amiga al respecto de las cirugías, yendo desde el clásico: “no hay mujer fea, solo mujeres pobres”, hasta llegar a la noticia del chino que demandó a su flamante y guapa esposa porque los hijos le salieron feos, y bueno, lo que le pasó a este chinito es comparable con lo que pasa cuando compras un vehículo, el no se puso a analizar si su “adquisición”, ya venía con errores de fábrica o vicios ocultos, y es que bueno, cuando compras un vehículo “pimpeado”, debes ser consciente de que esas modificaciones afectan la estética, sin trastocar la esencia; ese mismo día más tarde, pensando en esa plática llegamos a la conclusión de que tanto elegir una pareja como, elegir un coche, contiene variables similares o al menos muy parecida, por ejemplo si lo analizamos por rubro:

Pimpeado:

• Como decía antes, respetando la esencia, un pimpeado necesita partir de un buen modelo, tener buenas bases, y este se va a centrar principalmente en la carrocería, ya saben, defensas traseras y delanteras “apantallantes”.

• Debemos tener en cuenta que siempre al adquirir un pimpeado, no solo es importante la estética, si no también exigir la potencia.

Capacidad de adquisición:

A la hora de escoger uno, debemos tomar en cuenta las opciones que tenemos de acuerdo a nuestra capacidad ya sea monetaria, de negociación, o bien de crédito pero dentro de ellos tenemos más o menos las siguientes opciones:

• Los hay nuevos económicos y bonitos.

• Nuevos lujosos y que sin duda dan estatus.

• También podemos elegir entre un modelo de segunda mano, siempre teniendo en cuenta el uso que le haya dado el dueño anterior, y que tan sentido o madreado esté, cosa muy importante que tanto uso tiene y en que condiciones se usó.

• Siempre podemos adquirir uno que nos guste y un poco más económico si lo adquirimos tocado, pero bien podemos invertirle, tiempo ó dinero en restablecerlo.

• Nadie le hace el feo desde luego a un modelo antiguo muy bien restaurado o muy bien conservado, listos para glorias presentes, y futuras muy a pesar de sus glorias pasadas.

La ilusión de la primera vez:

• Nadie puede olvidar su primera vez, la vez primera en que sintió ese latir al verlo por vez primera, el sentimiento de haber podido consumar y/o conquistar la adquisición.

• Para obtenerlo casi es muy seguro que arriesgaremos todo lo que podamos, nos endrogaremos, y necearemos con tal de tenerlo.

• Siempre sentimos que la elección de esta adquisición será sobre juzgada por nuestra familia, amigos y conocidos.

• Será muy difícil dejarlo ir, cuando tengamos que, aunque casi siempre será buscando algo mejor.
Reglas de oro:

• Nunca se presta, si acaso se pone bajo custodia de un amigo de confianza.

• A veces creemos haber encontrado el ideal, pero alguien más astuto, se mueve más rápido y nos da gane.

• Generalmente queremos tener uno que todo mundo desee y que pocos puedan tener.

• Aunque ya tengamos “el ideal”, no podremos dejar de mirar, los modelos nuevos, los ajenos, y los que están en el escaparate listos para ser adquiridos.

Necesidad real (Madurez del teniente):

En algún momento tras muchas experiencias caemos en dos conclusiones, ya no queremos otro, nos conformaremos mejor con usar los públicos, o colectivos, o bien, que adquiriremos uno que solo cumpla con las funciones básicas para lo que realmente lo necesitamos, aunque de vez en cuando usaremos el público, y desearemos los nuevos y ajenos.

Y con las parejas pasa lo mismo.

Cortesía de @3dekinsey

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