2014

Víctima de los Coyotes en Plaza de la Tecnología

plaza-de-la-tecnologia Estudio la universidad en la Ciudad de México, aunque soy de provincia, desde hace algunos meses he logrado permanecer aquí con algo de suerte y esfuerzo. Debo decir (como es típico de nosotros, los paisanos) que muchos aspectos de la ciudad me toparon con sorpresa, muchos para bien y otros no tanto y desde mucho tiempo antes de llegar aquí fui advertido de los tantos y tantos peligros de los que está llena la ciudad, de los accidentes, la delincuencia, los asaltos, etcétera. Pero realmente nunca creí que fuera para tanto, ya que eso está en todos lados. Además de que realmente nunca pensé que la situación en el DF fuera realmente comparable con lo que se vive en provincia, que realmente suele llegar a ser tierra de nadie en muchas ocasiones. Pero no contaba con lo que me iba a suceder.

Por motivos de mi carrera, suelo frecuentar el Centro Histórico para surtirme de material de trabajo, ya que me resulta barato y tienen mucha variedad en muchas calles. Para llegar a este lugar suelo transitar las calles aledañas al Eje Central, esas que están plagadas de aparatos electrónicos, celulares, películas, etc. En una de ellas (República de Uruguay, creo) se encuentra la Plaza de la Tecnología, un sitio al que ya he acudido antes a reparar alguna vez un par de laptops y un celular.

Hace un par de días, andaba yo transitando por esta calle y me vi abordado por uno de esos vendedores que se ponen del lado contrario a la Plaza. Tuvimos un dialogo más o menos como el siguiente:

– ¿Qué paso hermano? ¿Buscabas algo?

– No, Gracias

– Ándale, tenemos celulares, baterías, estuches.

(De casualidad, recordé que había estado pensando en conseguir una mica para mi celular, para que no se rayara la pantalla así que aquí vi mi oportunidad)

– ¿En serio? ¿De casualidad tendrás micas? (En ese momento el tipo saco un catalogo desplegable con varias micas en sus empaques, para distintos modelos de celular)

– Claro amigo, aquí te muestro para que celulares tengo. O si lo prefieres pasemos al local, porque estas son solo de muestra, no te puedo vender ninguna.

En ese momento el tipo me tomo del hombro y me señalo hacia la entrada de la plaza, y yo cruce junto a él. Cuando ya habíamos cruzado la calle, llamo a alguien de dentro del lugar y se apareció un chavo con aspecto cualquiera, casi como de mi edad.

– Mira él te va a llevar al local para que veas las micas ¿De qué celular tienes?

– Tengo un Samsung Galaxy, (procedí a sacar mi celular y se lo mostré al tipo, en ese momento el saco su celular y tomando el mio hizo una comparación de ambos. Incluso pude notar que tenía abierto el facebook)

– No es igual al mio. Mira (le dijo al chavo, mientras le daba mi celular y se guardaba el suyo), consiguele una mica para este celular.

El chavo miro mi celular, lo examino un rato y le dijo OK al vendedor, entonces este se giro y me dijo -Siguelo aqui al local y te va a vender la mica, diles que te mande yo, y te lo venderán con el descuento.

En ese momento comence a seguir al chavo entre los locales de la Plaza. Ibamos separados por dos, tres metros de distancia. De un momento a otro el tipo dio la vuelta en un pasillo y lo perdí de vista. Lo busqué durante un momento pero realmente no encontré a nadie que se le pareciera así que lo di por perdido (en este momento o aún no me daba cuenta de en lo que me había metido y pense que solamente se me había adelantado un poco).
Como no encontré al chavo, salí de la Plaza para pedirle al vendedor el número del local, y así poder comprar la mica. Pero como se imaginaran, cuando salí a la calle el vendedor ya no estaba, ni un solo rastro de él.

Un vendedor que estaba ahí cerca me vio y me pregunto que me pasaba, le dije lo que sucedió (con algo de angustia ya) el tipo me dejo caer la sentencia.

– Uhhhh hermano, mira ese celular ya te lo robaron. La plaza tiene dos entradas y seguro que se salieron por la otra. Lo único que te queda por hacer es ir aquí a la vuelta donde esta Telcel y darles tu numero para que te desactiven el número y checar con lo de tu GPS para que lo localicen y lo bloqueen.

En ese momento supe que había sido víctima de un robo, uno para el que no estaba nada preparado.

Anduve durante un rato en el lugar, dando vueltas y cruzando las calles y la Plaza para tratar de encontrar a los tipos pero nada. Lo que si encontré fue a varios pares de miradas que no se me quitaban de encima, algunos eran de tipos muy normalitos, recargados en alguna esquina o poste, otros eran de vendedores como el que me robo, y las peores eran de tipos claramente malandros, con facha de los delincuentes de siempre.

Me decidí a salir del lugar para abordar el metro y retirarme a sitio que rento para vivir. Aborde el vagón no sin antes darme cuenta de que un tipo me seguía y no me quito la vista hasta que el tren avanzó, entonces saco un celular para avisar algo, me hizo una seña lejana y lo perdí de vista con el avance del tren.

Cuando a me vi en mi domicilio, y tras comprobar que no me faltaba nada pude darme cuenta de muchas cosas:

– Un asalto o un robo nadie se lo espera. a me había pasado en alguna ocasión anterior pero todo fue como el típico asalto en los que te quitan algo a punta de navaja o pistola y huyen. En esta ocasión fui víctima de una estafa, algo inesperado totalmente. No me había dado cuenta de lo diferentes que son los ladrones de pueblo a los de ciudad. Unos usan la fuerza, otros un ingenio y plan ya bien probados.

– En ocasiones anteriores ya había comprado de manera similar en el lugar, con tipos similares y que habían hecho eso de “préstame tu celular y ahorita ya te lo traigo con la mercancía puesta” sin ningún problema. Habían regresado y había hecho tratos sin problemas.

– Estos tipos me tenían ya muy bien localizado. No Iba a sacar nada bueno alborotarme en el lugar.

Tras comentarlo con mi familia, ya más experimentados en este tipo de situaciones, hice a un lado cualquier intento de regresar, o enfrentarme a esos sujetos posteriormente o algo parecido. No iba a recuperar mi celular y hasta podría haber puesto en riesgo mi vida.

Me resulta difícil aún asimilar lo que sucedió. Trato de convencerme de que lo importante es que no me paso nada y que puedo vivir para contarlo, pero realmente se me hace impensable que en un lugar tan concurrido, con supuestos vigilantes y policías en lugar, pasen cosas como estas. No denuncie el hecho, no por agachón, simplemente que dudo mucho que las autoridades puedan hacer algo, después de todo un celular desaparece completamente con facilidad. Y no dudo en que si en alguna ocasión vuelvo a pasar por el mismo lugar, un día vea en una vitrina mi celular, eso sí, a un precio muy accesible.

Ha pasado casi un mes de esto, me decidí a mandar esta colaboración al blog tras investigar un poco y darme cuenta de que este tipo de robo (perfecto, limpio, sin agresiones. más una donación obligatoria que un robo) se da mucho en este sitio y será así por un buen rato. Solo espero que sirva a alguien para que se lo piense dos veces cuando se acerque a alguno de estos tipos pensando que esta frente a la oferta de su vida.

Otra experiencia similar en la Plaza de la Tecnología aquí.

Cortesía de Carcaman

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