2014

Entre pornografía, genética y criminología

logo-triple-equis En la actualidad, como desde los tiempos de nuestros padres y abuelos, es fácil de identificar un símbolo que hoy día pulula de manera fácil y frecuente por los diversos navegadores de la red mundial, donde si bien es cierto habrá quienes lleguen a satanizarlo, para otros significa la entrada a un mundo que siempre ha tenido cantidad de adeptos, como estrellas en el cielo, esto debido a la naturaleza del ser humano de satisfacer un instinto sexual, hablamos de lo etiquetado como “XXX”.

Tal vez no pocos de quienes lean esta columna se habrán preguntado alguna vez el sentido o significado de esta tripleta de equis, para las cuales nuestro cerebro de inmediato relaciona con escenas de sexo explícito, ya sean en video o fotográfico, que anteriormente solamente se tenían acceso en cines de medianoche, revistas especializadas, posteriormente películas, pero que a partir del desarrollo tecnológico ya ha llegado a estar al alcance de cualquiera en un dispositivo móvil particular al momento que se desee.

Sin embargo, el tema no es hacer una reseña del cómo ha llegado dicho contenido altamente sexual al alcance de cualquier persona, sino entender el génesis del símbolo altamente conocido no solamente en nuestra sociedad o entorno mexicano, ya que lo mismo pasa a nivel mundial, sino verlo desde otra perspectiva y saber que todo, absolutamente todo en esta vida tiene un por qué, vaya hasta la “XXX”.

Dentro del estudio de la genética humana tenemos que contamos con 23 pares de cromosomas, mismos que nos dan nuestra tipologías físicas, por ejemplo color de ojos, piel, características del cabello, estatura, complexión, estructura ósea, etc., pero en el par 23 y específicamente en el cromosoma 46 se defina nuestro sexo, esto es si se tienen un par de cromosomas identificados como XY se es varón, en cambio sí es XX se es mujer.

Partiendo de éste sencillo conocimiento prácticamente de cultura general, es donde entra en escena la ciencia de la criminología, ya que dentro de sus diversos estudios con la finalidad de conocer el por qué la gente tiende a comportarse de manera antisocial en nuestro entorno, ha buscado diversas fuentes para ello, que van desde la antropología, biotipología, árboles genealógicos, sociología, psiquiatría y hasta los sistemas de seguridad pública entre otros, han sido severamente escudriñados para hacerles dicha imputación.

En este sentido, la criminología no pudo dejar de lado las llamadas “aberraciones cromosomáticas”, esto es, la inexistencia de un cromosoma en el ya citado par 23, o en el caso que nos interesa la existencia de uno o varios más. En lo último señalado, en ese rubro, se encuentra la aberración cromosomática de trisomía del X, la cual, se reconoce dentro del mundo de la genética como XXX, ¿le sugiere algo? y tal vez, le significará más al conocer que para los psiquiatras enfocados a la criminología han determinado características para quienes llegan a tener éste tipo genético, partiendo por el nombre que se les ha dado “súper hembras”, quienes según estos especialistas cuentan con un líbido excesivo, sexualmente insaciables, capaces de cometer cualquier locura en aras de llenar sus deseos más íntimos.

De esta manera podemos entender que no es casualidad que en las películas o en cualquier producto que se etiquete actualmente como XXX, se explote la imagen de la mujer con la percepción que nos han dado los psiquiatras criminólogos basados en un error cromosomático del ser humano: con un líbido y deseo sexual fuera de lo normal.

Cortesía de julio lugo

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