2015

Cabeños

Cabo_SanLucasEn los Cabos existe un amalgamamiento forzado casi ridículo entre un primer mundo y un mundo de tercera, donde los locales no pueden tener un acceso digno siquiera al agua.

Los grandes hoteles Europeos y Norteamericanos son construidos con las manos cabeñas, esas que se dicen “Choyeras”, trabajadoras aún en temperaturas que rebasan los cuarenta grados centígrados, después, en esos hoteles se implementan las mejores tecnologías, los mejores medios de transporte, y, por supuesto, lo que todo Cabeño envidia: agua potable las veinticuatro horas los siete días de la semana.

A esos hoteles llega el turismo generoso, se desplazan en taxis camionetas cadillacs,y los mas modestos en suburbans, utilizan los vehículos 4X4 por diversión, arena polvo y adrenalina.

En cambio las mucamas, los mozos, los recepcionistas, han de ir en camiones de los ochentas sin aire acondicionado, entre calles de terracería, con el calor que obliga a tener la ventana abierta y el polvo que entra arruinando el maquillaje.

San José es uno de los lugares más bellos, es un paisaje cada calle del centro histórico, San Lucas y su marina imponente, restaurantes gourmets a lo largo de ella y una plaza con tiendas de lujo, los mejores antros siempre llenos.

Pero es todo, a dos kilómetros empiezan las colonias, el área que no es turística y entonces sí, las calles de terracería, los fraccionamientos construidos en zonas de arroyos “porque en Los Cabos ni llueve”, pero eso no lo sabía el huracán Odile que con su agua, con su viento recupero los arroyos, ¿Qué va a saber la naturaleza de argucias legales?

La mancuerna que no es forzada, la que si se palpa, se vive, se respira es la narco-policía.

Dos filtros de seguridad en las únicas entradas de Los Cabos y quinientos gendarmes en el municipio, ¿saben cuanta droga han incautado? Nada, ni armas, ni nada. ¿Cuantos narcotraficantes? Ninguno. Excepto los poquiteros, esos que su narco patrón les manda.

Cientos de millones de dólares deja este municipio en turismo, pero no alcanza para pavimentar las calles de los cabeños, no alcanza para dotar de mas de un parque para los niños.

En Los Cabos, el agua llega un día a la semana y no siempre es puntual, así que es negocio tener una pipa y vender agua.

Los Cabeños no van a gastar 50 pesos en una cerveza, mucho menos quinientos en una comida, usan las cuatrimotos como medio de transporte normal por el estado de las calles…

Los Cabos es un Paraíso del que han sido expulsados los Cabeños.

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