2015

Mascaras

enfermera-caricatura Hace un par de años. me invitaron a trabajar instalando plafón falso en un hospital y un día mientras hacía mis labores en un pasillo, note que se reunían unas veinte personas de una manera poco organizada pero controlada hasta cierto punto, a un costado del lugar que yo ocupaba se encontraban unas bancas de cinco asientos y un matrimonio ya mayor, tomo una y la coloco en la fila, su ejemplo fue seguido de inmediato y otras personas hicieron lo mismo con la otra banca, como niños festejaban entre risas su iniciativa y se felicitaban por la idea, esta acción provoco un acercamiento entre estas personas, que apenas unos minutos antes eran completamente desconocidas y dio paso a una alegre camaradería, parecía una de esas reuniones de adolescentes.

Entre ellos sobresalían un par bastante cotorros, que hacían bromas y se las contestaban de un extremo a otro de la fila, mientras los demás les festejaban con risas y comentarios. Yo, trepado en mi escalerita, disfrutaba verme envuelto en la situación y no podía disimular la gran sonrisa que se había apropiado de mis labios desde que estas personas aparecieron en el pasillo, el trabajo se hizo más ligero y ni el paso del tiempo note.

Había transcurrido un rato apenas cuando se presentó una enfermera y con actitud déspota e intransigente, ordeno regresaran las bancas al sitio de donde las habían tomado y soltó un rollote sobre la educación y las maneras, que hasta los oídos me zumbaron. El típico sermón que se da a los chiquillos pero aplicado a adultos de cuarenta para arriba, mientras escupía latigazos iba recorriendo la fila con mirada de autosuficiencia y placer, hasta que se encontró con los ojos de una mujer madura de pelo castaño, que no había pronunciado palabra durante todo el discurso de la enfermera.
-Mira que sorpresa.- Exclamo la mujer de la fila.- No sabía que eras tan buena educando. Ahora platícanos de tus hijos, que te salieron rateros y marihuanos. ¿Qué? ¿Todavía no sabías educar tan bien como hoy? ¿O que paso entonces?

La enfermera se alejó murmurando, con paso de guajolote arreado y al cabo de unos minutos llego otra enfermera a repartir fichas y controlar la fila, no puso reparos en que volvieran a utilizarse las bancas y todo volvió a la normalidad, aunque ya sin aquel aire festivo que tan bien le viniera a la mañana. La mujer de la fila informo a todos sobre la vida de la enfermera y como por esta estar trabajando, descuido a los hijos y estos se volvieron mala cabeza. Yo me quede meditando en lo fácil que es dárnosla de perfectos donde nadie nos conoce y en lo fácil que te desenmascaran cuando menos te lo esperas.

Se Feliz.

Via: http://escuchandoalpasado.blogspot.mx

Cortesía de Aluminca

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