2015

Curso intensivo de robo de celulares

El que no tranza no avanza es un dicho mexicano y una forma de vida. Si alguna vez te preguntas por que el mexicano NO avanza, es por que nos esforzamos todos los días en mejorar nuestras técnicas de tranzas y mañas para seguir avanzando nada.

Aquí el video ilustrando exactamente esto.


Liga directa: youtube.com

El Centro Histórico no sólo es un punto de ventas y turístico. También es un centro de robos.

En la calle República del Salvador, la misma por donde pasa el Metrobús, y a 6 cuadras de la oficina del jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, se reúne un grupo de estafadores.

-¿Qué es lo que está buscando?-, pregunta un hombre desaliñado al transeúnte despistado. El vendedor se ubica afuera de un laberinto de puestos. Aparece junto a otro, recargado en uno de los muros que da a la calle.

El comprador necesitaba un tripié para una cámara de video. El vendedor hace una llamada para consultar si hay. Le ofrece de aluminio, de metal y le da diferentes precios, como todo un profesional del engaño. Su compañero va supuestamente por él, pero cuando sale no trae nada, sólo una nota con el precio: 350 pesos. Pide pagarlo.

El comprador quiere ver el tripié. Le dicen que en un momento se lo traen porque está “arriba”. Se asoma y vuelve a ver un sinfín de negocios con artículos para computadoras, celulares y electrónica en general.

Nadie le advierte nada al comprador. Sólo siente las miradas de los vendedores de adentro, que se percatan que está cayendo en el engaño.

Antes de pagar, el comprador escucha una “oferta”. Los estafadores le dicen que le pueden poner internet “gratis” en su celular o una mica protectora. El comprador levanta la ceja pero cae.

-¿Cuánto tiempo tardarán en ponerle internet?-, les pregunta.

-Ni 5 minutos…

Ni 5 minutos pasarán para que se dé cuenta de la estafa. Además del pago por el tripié y de dar su celular, los estafadores le piden la cámara para “probarla” con el tripié.

Uno de los estafadores se adentra al laberinto de negocios con cámara, celular y 500 pesos como pago. Está a punto de esfumarse junto con su compañero. Todo es cuestión de segundos.

En un par de minutos, mientras el otro se queda afuera con el comprador, el estafador hace una seña al incauto para que se adentre en el pasillo, que al principio es lineal, pero después da vuelta, se expande, llega hasta el otro lado de la calle. Además, hay un segundo piso.

Mientras el comprador avanza en el pasillo, con uno de los estafadores de un lado, y el otro del otro, el primero se adentra hasta algún lugar desconocido, y el otro desaparece, cruzando la calle.

Vía: aristeguinoticias.com

¡HECF!

Cortesía de OBOR

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