2015

Algo mal acomodado con Julio Regalado los podría desnucar

JulioregaladoMi nombre es Octavio, vivo en la ciudad de Aguascalientes, soy trabajador del INEGI, estoy trabajando en los Censos Económicos, soy cabeza de familia y único sostén de mi hogar y me acerco a su digno medio de comunicación para solicitar ayuda para darle voz a mi problemática.

El pasado martes 30 de junio acudí a hacer las compras en el súper mercado, en Bodega La Comer de CasaBlanca ubicada en Av. Aguascalientes casi esquina con Av. Mariano Escobedo acompañado de mi esposa y mi hijo de 2 años y medio. Queríamos aprovechas los precios bajos del “Julio Regalado”. Más nos hubiera valido no ir.

Lo único que nos regalaron ha sido accidentes, malos tratos, y una de las peores experiencias como consumidor. A razón de “querer vender más mercancía de la que pueden acomodar en pasillos” exactamente en el pasillo de jabones, en la cabecera, apilaron cajas de jabón Zote de aproximadamente 4 kilogramos cada una, a una altura superior a los 2 metros por encima del tope de los anaqueles. No debería de haber habido problemas, sin embargo, sucedió que apilaron cajas llenas encima de cajas vacías.

Llevábamos a nuestro hijo dentro del carrito, como marca la indicación del asiento. Mi esposa empujaba el carrito e íbamos a medio pasillo. Mi esposa buscaba las ofertas y no vio cómo del lado izquierdo del pasillo una pila de cajas de jabón zote se abalanzaba sobre nosotros como si se tratase de un árbol que hubieran acabado de talar. Mi reacción fue proteger a mi esposa e hijo así que alcé los brazos para evitar que les pasara algo. Imagine una caja de 4 kilos a esa altura cayendo sobre los consumidores que buscan promociones. Uno no acude al súper a buscar ese tipo de experiencias.

Pero nos pasó. Una caja me golpeó en el brazo, y por inercia la que venía encima me golpeó de lleno en el lado izquierdo de la cabeza. He de decir que soy un hombre alto y corpulento, por lo cual la pila de cajas no pudo tirarme al piso, pero logró aturdirme… Y así comenzó el VíaCrusis. Comenzando por el cargador encargado de levantar las cajas que cuando le preguntamos que si había visto lo que sucedió, ni siquiera nos volteó a ver… como si nada hubiera pasado… Y de momento nos alcanzó una subgerente que nos estaba buscando para informarnos que un medicamento que previamente consultamos en farmacia y que nos habían dicho que no tenían, les acababa de llegar. La subgerente, que desconozco el nombre nos dijo que si se nos ofrecía algún medicamento para el dolor o si queríamos que nos llevaran a un servicio médico…pero estaba tan aturdido y mi esposa tan aterrada por qué algo me hubiera pasado que como aún podía caminar y no me desmayé, ni veía luces, ni me zumbaban los oídos, solo salimos de ahí agradeciendo que no le hubiera caído en la cabeza a nuestro hijo o a mi esposa pues me los hubieran desnucado.

En el transcurso de la noche me comencé a sentir mal y por la mañana me presenté a trabajar porque soy el único sostén de mi hogar y estamos terminando un proyecto en el INEGI. Salí del trabajo y mi esposa me llevó a la tienda Comercial Mexicana para pedirle al personal administrativo que tomara cartas en el asunto y nos ayudara con esta situación.

El gerente de la tienda me dijo que ellos no iban a dar la cara que no podían ayudarme ni darme ningún dinero, que podía ir buscando un abogado. Un subgerente, José María Hernández, quiso ser más accesible y nos dio el número telefónico de su tío, el Dr. Miguel Ángel Hernández Medina, que tiene su consultorio en Av Convención 315, colonia Las Américas, y nos aseguró que él podía darnos una buena atención, que nos despreocupáramos y qué él se encargaría de expedir las facturas necesarias para añadirlas al reporte, el cuál ni siquiera me han informado el número de siniestro.

Y acudimos a la cita médica con el Dr. Miguel Ángel Hernández Medina, y nos dio el servicio de radiografías y la consulta, con un diagnóstico de esguince cervical, y con una semana de reposo, con cita abierta para darle seguimiento.

Como trabajador al servicio del Estado, tengo que justificar en mi trabajo mi incapacidad, y asistí al servicio médico del ISSSTE. En el ISSSTE vieron las placas tomadas en el servicio particular y por cuestión de normatividad y procedimiento volvieron a tomar los rayos X para verificar el diagnóstico.

En ese momento, además de un punzante dolor en la cabeza y el cuello, me comenzó a doler la zona lumbar. El personal del ISSSTE me mantuvo en observación y el ortopedista encargado del turno matutino encontró que además del esguince cervical, la clavícula izquierda estaba fuera de su lugar, desviada hacia arriba. Y me dio incapacidad por 3 semanas, en las que debía de permanecer en reposo, usando collarín, un cabestrillo para inmovilizar el hombro izquierdo y siendo dependiente de los más fuertes analgésicos y antiinflamatorios para no estar tan adolorido.

El día de hoy lunes 6 de julio ya con todas las copias de las recetas médicas, los documentos para integrar el expediente y con ambos diagnósticos, el del doctor que recomendó muy amablemente la gerencia y el diagnóstico del ISSSTE quisimos, mi esposa me hizo favor de llevárselos a la gente de la tienda, quienes por cierto me iban a surtir las recetas de la merma de la tienda y no mediante los protocolos, eximiéndose de su responsabilidad, y cuando al el subgerente, José María Hernández, mi esposa le comentó que en el ISSSTE además del diagnóstico de su tío, me encontraron la clavícula desviada, le molestó, porque consideró ofensivo que el ISSSTE hubiera visto algo que su prestigiado tío y doctor no consideró y fue motivo suficiente para decirle que no se molestara en ir más con él y que le hiciera como quisiera

Confiamos en la buena voluntad tanto del doctor, como del personal de gerencia y hoy agradezco que no le haya sucedido algo grave a mi esposa, o nuestro bebé, pero me encuentro muy adolorido, primero de mi cuello, hombro y espalda y en segundo lugar, del trato tan miserable que hemos recibido de la Comercial Mexicana, que incluso hace un momento hablando a su número 01-800 de atención al cliente no nos ha podido dar solución.

No pido más que lo que es justo, la debida atención médica. Yo no fui al súper esperando que tendría que estar adolorido, siendo tratado con fuertes analgésicos y caros y asistiendo a citas con traumatólogos y ortopedistas que me pedirían facturas para que el seguro de la tienda se desentendiera a la mitad del proceso. No estoy trabajando, pero me preocupa reincorporarme a trabajar, poder sostener a mi familia…y ¿qué si no puedo?, por tener que estar asistiendo a rehabilitación, la cual además no tengo para pagar. Créanme que lo único que quería era comprar a buen precio pañales, papel de baño, tal vez detergente y alguna buena oferta…hoy tengo que estar pidiendo para los taxis para llevar a mi hijo al doctor también, porque a raíz de esta situación, mi hijo se enfermó de las anginas… el viernes por la tarde que mi esposa fue por mí a recogerme del servicio del ISSSTE tuvo que andar con el hijo, porque vivimos solo nosotros tres en Aguascalientes; tener que bajarle la fiebre en medio de la madrugada y tener que llevarlo corriendo al doctor y pidiendo prestado para conseguirle medicamento, porque lo poco que teníamos se lo ha consumido el estarme atendiendo del accidente en @LaComerOficial

La impotencia de estar incapacitado, ver como mi esposa linda tiene que estar recibiendo los malos tratos y negligencia del personal de LaComer, y no poder hacer más me llena de dolor y tristeza, solo deseo que nadie tenga que pasar por esto, que no le caiga una pila de mercancía mal acomodada en el súper, que no hubiera nada que lamentar.

Mi esposa me preocupa, que todo este nivel de estrés sea tan desgastante que también se ponga mal.

Gracias Julio regalado ‪#‎NoVayanALaComer‬ algo mal acomodado los podría desnucar.

¡HECF!

Cortesía de Faromano

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