2016

No es malagradecido, quien nada tiene que agradecer

mexicanoYa sé, ya sé, que soy en el pueblo el mezquino apestado, pero eso me tiene sin problema, la gente no da de comer.

Es cierto que tengo familia a la que no ayudo, si muy cierto. Aquella tía a la que por desgracia se le murió la mitad del ganado y ahora anda pariendo chayotes porque mi tío la dejo con sus criaturas, pues sí, pero ¿yo que obligación tengo? ¿Qué tengo dinero?, sí, pero es muy mío, se quejan de que les presté y les pida algo para garantizar que me paguen, ¡entre parientes te veas!

Mire, yo igual que toda la familia le chingué en el campo, mismas jornadas siempre, pero tocó la casualidad que el gobierno inauguro la prepa aquí en el otro pueblo y yo le dije a mi apá que quería seguir estudiando, la cosa no estaba tan bien, pero mi amá me apoyó y mi apá tuvo que hacerlo también, claro también me tocaba ayudar en mis días de descanso.

Ya para ir al politécnico ahí si fue más piorcito, mas lejecitos oiga, cuatro horas diarias en ir y venir imagínese!

No fui el alumno más brillante, pero cómo sea saqué el estudio, pero que más suerte me dio fue conocer al distribuidor directo, eso fue lo mero efectivo, pero ya me le adelanté deje le cuento.

A veces mi apá tenía que contratar uno o dos muchachos para la cosecha, entonces mi las tías, los primos, los abuelos, todos esos argüenderos le decían que pa que contrataba, que me sacará de la escuela si nomás iba a hacerme pendejo y puras cosas de esas.

No fueron pocas las reuniones que contestaba con una sonrisa a sus comentarios de “yo también quiero ir a la universidad para no trabajar”, ni a la universidad iba yo, iba al politécnico.

¡Ah!, pero cuando me gradué, abrazo y beso. El orgullo de la familia y sabe que cosas.

En mi área la verdad que fue bien poco lo que pude aportar a las milpas y cosechas de familia, porque mi apá es terco y no quería, pero onde empezó a irnos bien, fue cuando empezamos a vender nuestros productos directamente allá en Baja California, donde nos pagan hasta seis veces más lo que nos pagan aquí, por eso le digo que lo mejor que me paso por allá en la ciudad fue conocer todo el papeleo que se tiene que hacer, y luego cuando fui a hacer los trámites de la transportación del producto, me encontré con compañeros de la escuela que la verdad me la pusieron fácil.

Todavía me acuerdo cuando llenamos el primer troque y mi apá nervioso me dijo: “Si no lo vendemos y se pierde, tú me lo vas a pagar”. En cuantito llegamos casí nos lo arrebataron del troque, y bien vendido, eso fue hace quince años.

Mire ahora producimos y surtimos directo con un tráiler que ya se pagó solito, andamos dando entre diez y quince vueltas, a la gente de aquí soy el que mejor precio le paga por su producto, tomate, maíz, cebolla, lo que sea.

Ora que ya se empieza a ver el dinerito, ora que ya se ve que nos va bien, ora si ya tengo harta familia, pero nunca, nunca ni uno me dio un solo peso licenciado, ni uno pa la escuela, vaya, ni una palmadita en la espalda para animarme, nada.

A honras de que vienen a decirme malagradecido, ¿No les compró siempre su producto?,¿No les pago siempre puntual?

Sí, es cierto que vendimos las parcelas del área del empedrado, y si es cierto que nos pagaron bien por ellas y viene usted a decirnos que le tenemos que dar a la familia un tanto por ciento. Pues fíjese que no licenciado, está usted muy equivocado, eso no es el derecho al tanto. El señor que nos compro dijo, usted firme, aquí tiene el dinero y si hay pleito, que mi abogado trabaje que para eso le pago, así que ahí tiene usted el norte que seguir.

Viene en nombre de ellas a pedir mi respuesta, y ya se la dije. No, a mí no va a venir a engañarme, esta es la respuesta: usted y ellas vayan y chinguen a su madre.

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