2017

AMLO v TRUMP: Pesadilla Horrorosa

Al cumplir 6 meses de gestión (cuando incluso sus seguidores más fieles empezaban a sospechar que no tenía idea de lo que hacía), hizo esta declaración que se transmitió por todos los canales de TV abierta y cerrada, emisoras de radio, Facebook, Twitter, Youtube, Spotify y Google Adwords:

-Ya… la… encontré… ya encontré… la… la causa… de… nuestros… males… de que no… de que no avancemos… Es muy… obvia… no sé… por qué… no… por qué no… la vi… antes… Como dice… la… sabiduría… popular… hasta… al mejor… cazador… se le… se le va la liebre… Pero no… no se preocupen… ya… ya la encontré… Seré Peje… pero no pendeje… Todo es… culpa… del vicio… ese… que los trae… a todos… como… adormecidos… por decirlo… de… una forma… decente… Esos… celulares… que… les dicen… los traen… a todos… como… hipnotizados… Hasta… jorobas… les salen… en la espalda… por estar todos… todos doblados… todo el día… desde… la mañana… hasta la noche… Muchos… ni… ni duermen… Necesitamos ponerles… un… alto… un alto definitivo… a esos… compatriotas… enflojecidos… No podemos dejar… que… nos… hundan… con ellos… Tenemos que… comprometernos… por la pa tria… y… nuestros hijos… Vamos a… prohibir que… esas… tecnologías… nos sigan… perjudicando… a los… honestos… y… trabajadores… Pero esa… esa… decisión… le corresponde… al pueblo… no a mí… Yo… sólo soy… un… humilde… sirviente… del pueblo… Acuérdense del… pelos de calabaza… que… no para… de… atacarnos… Tenemos que… defendernos… demostremos que… no somos… unos… cobardes… Vamos a hacer… una… un… un sondeo… para que… ustedes: ¡valiente y amoroso pueblo de México! ¡Patrones de México inclusive! ¡Elijan un mejor futuro para todos!

Tres meses después se llevó a cabo el sondeo (costó lo mismo que las elecciones presidenciales). La gente que no usaba aparatos del mal (así los bautizó el Presidente (ahora sí) Legítimo de México) y la que experimentaba un sentimiento de culpa (muchos reconocieron que su rendimiento en casa y trabajo se había ralentizado considerablemente desde las redes sociales y por eso el dinero no les alcanzaba), se convirtieron en entusiastas promotores de la prohibición. Los que no estábamos dispuestos a regresar al milenio pasado, tecleábamos sin tregua valerosos gritos de guerra en nuestros espacios virtuales. Muy pocos se declaraban imparciales. El país nunca estuvo tan dividido. Se rompieron todos los records de participación ciudadana.

El 50.5% de la población votante eligió erradicar el uso de todo equipo portátil (en especial tablets y iphones). Se castigaría con 12 años de prisión a todo aquel que se encontrara en posesión de alguno. Se invitó a los ciudadanos a entregarlos de manera voluntaria. Según los cálculos del Señor Presidente de México, más de la mitad no los entregamos.

Empezamos… empezamos mal… muy mal… si esto no… si esto no funciona… será… será por… su culpa… y… de nadie más. Será su… ¡su culpa! ¡Cuando el zanahorio nos quite todavía más de lo que salvajemente nos ha arrebatado! Declaró notoriamente molesto en una campaña publicitaria que se repitió hasta el hartazgo por todos los medios informativos tradicionales.

Las cosas empeoraron peligrosamente, tanto en lo económico como en lo social y cultural. Al igual que El Señor de México, más de la mitad del país triangulaba la culpa hacia los adictos que aún incurríamos en la peor de las drogas. Los criminales nos veíamos forzados a atragantarnos con nuestras palabras o nos veríamos las caras con la fría y voluminosa ley. Sin hilos, tuvimos que aprender a coser nuestros labios para abrirlos nunca. Para fortuna de nuestros dedos rebeldes, nacieron redes clandestinas en la red profunda, gracias a ellas podíamos quejarnos con nuestros iguales sin que nos ubicaran. El Infalible y Amoroso Líder arremetió:

-Esos… esos traidores… no… no nos dejan… avanzar… ¿Ya vieron cómo… cómo andan de mal… las cosas… por su culpa? Necesitamos… esforzarnos… todavía más… por… la patria… Yo… yo pongo… pongo mi parte:… todo… aquel… ciudadano… que… nos proporcione… información… sobre… actividades… como ellos… les dicen:… cibernéticas… como yo les digo:… criminales… recibirá… un aumento… permanente… del 100% en su salario… ¡por cada malhechor que reporte! ¡Desde el día siguiente al reporte! ¡Y la condena para los desalmados, porque muy poca alma debe quedarles, se aumentará a 30 años! ¡¡Sólo así podremos salvar el futuro de nuestros hijos!! ¡¡Por ellos debemos abstenernos de lo que nos hace tanto mal!! ¡¡Eso es el amor!! ¡¡Premios para los patriotas!! ¡¡Cárcel a los desertores!! ¡¡Que mueran nuestros enemigos ahogado en su soberbia!! ¡¡Los de adentro y los de afuera!! ¡¡¡Que Dios así lo quiera!!!

El infierno que ya era la vida se volvió aun más infierno. Las autoridades, auxiliados por los ciudadanos pro futuro limpio de vicios, confiscaron incluso las televisiones inteligentes porque El Sabio y Amoroso Padre de los Mexicanos, en su ignota sapiencia, descubrió que por ellas también se metían los virus del internet a las almas (sick). En mi caso, a pesar del severo castigo potencial, no podía separarme de mi amada droga. Cada vez que traté de superarla, la soledad me pesaba como un abismo. Aunque me provocaba pavor la idea de caer en prisión, extrañaba demasiado a mis hermanos de armas, no podía abandonarlos. Usaba mi smartphone en modo vibrador debajo de los calzones (la esterilidad no me preocupaba porque soy vasectomizado).

Caminaba un día por el centro de mi ciudad cuando recibí un mensaje que esperaba con ansías (cuyos pormenores omitiré por recato). Volteé hacia todas direcciones para cerciorarme que estuviera solo. Lo estaba. Saqué mi teléfono lo suficiente para comprobar si el emisario era quien yo anhelaba. No lo era. En el ardor de mi desencanto, escuché puños golpeando los vidrios a mi costado. La emoción me impidió reconocer que me encontraba junto a un conocido banco. Sus ventanales, que por fuera me reflejaban como indiscretos espejos, no me dejaron percatarme de mis testigos: los numerosos usuarios del banco que hacían fila (era quincena). Los mismos ventanales que me impidieron verlos, les permitieron observar la perpetración del crimen. Golpeaban con fuerza las ventanas para señalar mi fechoría.

El vigilante del banco salió detrás de mí, enfurecido. Quise correr pero ya me había rodeado una multitud. Innecesariamente, el vigilante saltó sobre mí como linebacker en los segundos finales de un Super Bowl empatado. Mi cráneo azotó contra la banqueta, incrustando en mi cerebro un dolor de cabeza que me hizo chillar.

Zambullido en el espanto, distantes, entendía las palabras de mis detractores.

-Yo lo conozco, ya me las olía.

-¡Ay no! Pobre de su familia, tener que aguantarlo, ojalá no tenga hijos.

-¡Qué vergüenza! ¿Pos qué se cree chavalito? Si ya es un señor…

-En cuanto vi que se metió la mano dije: ¡ya te agarramos chiquito!

-¿Ven? Y decían que eran puras mentiras de nuestro Amantísimo Patriarca, Apóstol Incorruptible de la Esperanza.

-Hay que colgarlo de una vez, ¿cómo ven? ¡Si no no van a escarmentar!

-En el teléfono puedo ver a sus cómplices, para reportarlos. Planeó uno en sus adentros.

-Y luego se quejan de porqué el trompetas nos está comiendo el mandado…

-Yo grité primero, me toca lo del aumento.

-¡Ni madre! ¡Yo lo tiré, me toca a mí!

Mis verdugos discutían sobre la autoría de la denuncia. Licuado por mis jugos gástricos, el desayuno se me salió por la boca. La circunstancia era insoportable, mi enflaquecida voluntad buscó una ruta de escape. En un destello de lucidez, hice lo que hago cada vez que mis sueños se tornan insufribles: desperté.

Moraleja

No es que le tema a AMLO en el poder, o a algún otro; le temo a cualquier ser humano con tanto poder entre sus manos, en especial si se trata de poder sin vigilancia, sin observación ciudadana. Si AMLO gana, o cualquier otro, y no funciona, ¿qué haremos? ¿Esperar otro sexenio y depositar nuestra confianza sobre los hombros de alguien más? Es una crueldad de nuestra parte arrogarle tanta responsabilidad y expectativas a una sola persona. Una y otra vez la historia nos ha enseñado que el poder nos corrompe. ¿Aún no es hora de aprender la lección y repartir responsabilidades entre un mayor número de ciudadanos?

El reto no es sencillo. Tenemos que encontrar y proponer ideas que permitan a los ciudadanos involucrarnos más, tenemos que establecer mecanismos de transparencia más eficientes para que la política deje de ser vista como un medio para resolverse la vida (a veces hasta por generaciones).

Ya hay algunas propuestas, por ejemplo: sin voto no hay dinero, de Pedro Kumamoto. O expresidentes sin pensión, de Verónica Delgadillo.

Un par de propuestas:

A mi parecer, debería de establecerse una auditoría con participación ciudadana a todas las entidades gubernamentales cada cierto periodo. También considero que es urgente impartir clases financieras y de mercadotecnia a niños y adultos (especialmente a las Pymes (que son las mayores empleadoras del país), para que puedan competir con franquicias y distribuir el circulante de una manera más equitativa). Aunque no comulgo con la idea de que el gobierno cumpla con esa función educativa, me parece que lo urgente de la situación lo justifica, al menos de momento.

Otro punto: en ningún país el prohibicionismo ha funcionado, su principal efecto ha sido el de dividir a la sociedad y empoderar a los más sanguinarios y violentos. No es la manera más inteligente de lidiar con el problema de las drogas. Ni hablar de la guerra necia contra el narco.

Sin prohibición no habría narco ni guerra contra el narco, ni muertes colaterales.

Una cantidad creciente de centros terapéuticos, en diferentes partes del mundo, ha encontrado resultados prometedores con el uso supervisado de sustancias prohibidas, como la ayahuasca, la psilocibina, el lsd, el cannabis, el dmt, la ketamina, la ibogaína, etc (Puedes buscarlo en Google o en Youtube).

Los medios de comunicación podrían mantenernos informados sobre datos importantes, por ejemplo; el precio al que el país compra la gasolina.

Es tiempo de dialogar, tal vez entre todos encontremos algunas soluciones a nuestros problemas colectivos.

Gracias y que las probabilidades te favorezcan. ¡HECF!

Cortesía de @Talamentes

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