El otro día que revisaba el blog de Hazme El Chingado Favor encontré una entrada llamada Gente Inculta (por ser indígena), ahí pude ver los típicos mitos indigenistas con el típico toque chairo anti-capitalistas que solo se pude hallar en los izquierdistas. En esa entrada podemos ver de todo; desde el ya sobadísimo mito del buen salvaje, hasta el ya también conocido odio hacia los estadounidenses. Cosas que no pueden faltar en un escrito de cualquier resentido social.
Analicemos algunos de los mitos que presentó.
Primero tenemos el cuento de que los indígenas son gente noble con una cultura admirable y que son incapaces de hacer cualquier cosa mala, mientras que todo lo que sea “occidental” es malo corrupto y sin valor. Antes hablar más a fondo de esto me gustaría hacer un pequeño paréntesis y dejar en claro también que la conquista no fue un acto 100% europeo, ni que todos los nativos eran aztecas. La conquista en México fue en realidad un acto de independencia en el cual los miembros de varias tribus sometidas por el imperio azteca que los extorsionaba con tributos y raptaban su gente para esclavos se rebelaron y se organizaron para derrocarlo con ayuda de unos hombres de fuera; si alguien cree que 300 hombres pueden pelear contra más de 100 000, una de dos; o no sabe contar, o se tomó la película de 300 muy en serio.
Ahora volviendo al tema de la cultura podemos ver que las culturas no son ni superiores ni inferiores. Como el lingüista Edward Sapir decía cuando se refería a las lenguas que no existen culturas superiores o inferiores, sólo están en diferentes niveles de complejidad. Claro esto a los “defensores” de los indígenas no les importa ya que curiosamente los ven como niños indefensos que deben proteger y cuidar de los males del mundo. Pero la realidad es otra, los distintos pueblos que habitan México pueden tener algunas tradiciones bastante bonitas y vistosas, pero a muchos se les olvida que también tienen otros usos y costumbre, por ejemplo, vender a las mujeres de su familia a cambio de ganado o linchar a cualquiera que consideren un criminal, sin importar si en realidad hizo algo o no. En todos los pueblos hay gente buena y gente mala sin importar que tan complejos sean.
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Cuando uno piensa que nuestros diputados ya no podrán sorprendernos, nos enteramos de noticias como la que les voy a comentar. Resulta que integrantes de la LXI legislatura de San Lázaro encontraron un ‘tesoro’ con 143 monedas de plata que estuvieron ocho años en la caja de su tesorería interna. Como nadie las reclamó, pues se las quedaron.