Hola a todos. Mi HECHF viene hoy de una necesidad nata, tan nata como es el orgullo. Verán, soy maestro de educación primaria, actualmente trabajo con niños de 4° grado y me siento tan mal de escuchar la opinión pública y popular sobre nuestra profesión que a veces siento que es mejor hacer oídos sordos a palabras necias… Pero no, esta vez no.
El desprestigio de los maestros viene precedida de un intenso interés político, donde todo se une (política, intereses económicos, considerar como un estorbo al sindicato magisterial, etc.) para quitar de tajo a quienes no tenemos la culpa de los malos manejos educativos. Los conflictos que tiene la sociedad hacia los maestros se vuelven estereotipos casi tan rápido como la opinión de nuestro presidente. “Que si los maestros huevones”, “que si ganan mucho dinero”, “que no quieren evaluarse”, “que se la llevan haciendo paros y marchas”. No, señores, no se debe creer que como actúa una minoría actúan los demás. Es igual de incorrecto como pensar que todos los mexicanos usamos sombrero, bigote y traje de manta. Son ESTEREOTIPOS, pero este, por ser tan de uso común y tan actual es también muy peligroso, ya que cuando se habla de los malos manejos de un político o se trata de desacreditarlo parece solo afectar durante el periodo en que tiene el poder, pero maestros siempre va a haber.
Me parece muy ilógico que Loret de Mola y López Dóriga (entre tantos otros) formen una mancuerna tan amalgamada a los intereses de su empresa en contra de los profesores (ejemplo latente: “de panzazo”) y se les pase de noche todos los atropellos de la clase política del país, o que no cubran como deben las mentadas de madre tan diplomáticas que nos dan los diputados y senadores al pueblo que les da de tragar.















En su artículo de opinión, “

Hola banda, aquí esperando publiquen este aporte sobre dos anécdotas de cuando trabajé como encargado de un cyber café. Como todos saben, los horrores de ortografía son el pan de cada día, gente que no sabe cuál es la “B” labial o la “V” labio-dental ni la diferencia entre una y otra, ni hablar de los acentos y la ausencia de los signos ortográficos. Muchos decimos que es porque la gente no lee, porque no tiene ese hábito, pero también tiende a ser culpa de muchos padres de familia que no hacen responsables a su hijos o que creen que uno porque trabaja en un cyber café pueden venir a ensartarles la tarea de los hijos o que es parte de nuestro trabajo taparles la irresponsabilidad y la huevonería.