Banamex tiene un flamante sistema de turnos en sus sucursales que nunca funciona. Hace unos días quería hacer un depósito y la sucursal donde soy cliente frecuente, siempre tiene el sistema de turnos sin funcionar, el número que te da la máquina jamás es congruente con el turno llamado y casi siempre ponen a uno de sus sufridos cajeros a arreglar el borlote llamando los turnos a viva voz como en la época de las cavernas.
Hoy había mucha gente por ser día primero del mes y decidí probar suerte en una sucursal de Banamex más grande que está relativamente cerca. Resulta que llegué, tomé mi turno, había poca gente y me senté felicitándome por mi grán buena suerte ya que solo faltaban como 10 personas (según el anuncio electrónico de turnos) para que me atendieran. La maquinita llama mi turno y yo felizmente me apersono frente a la ventanilla anunciada y me salen con que la numeración va defasada y que tengo que ver al monito que está dando los turnos a viva voz (como en el mercado de la Merced). ¡No podría creerlo!
Creo que Banamex debe despedir a su director de sistemas y poner al menos un letrerito en la dichosa máquinita de turnos que diga, “TOME SU TURNO PERO NO GARANTIZAMOS QUE LE ATENDAMOS EN EL ORDEN ANUNCIADO, TIENE QUE VER AL MONITO QUE GRITA LOS TURNOS PARA SABER CUANDO REALMENTE LE PODREMOS ATENDER – FIRMADO: BANAMEX, CON LA GENTE SIEMPRE EN NUESTRA MIRA….”
Cortesía de El Zorro













Me decidí a escribir esta entrada ya que me he cansado de leer las quejas sobre seguros Bancomer. No, esperen, las quejas no son sobre Bancomer, sino sobre los “rateros” que venden seguros.


La mayoría de los Hazmes resultan de una pendejada y éste no es la excepción, ayer (sólo podría pasar en JUEVES) saqué dinero de un cajero y por estar pensando en la inmortalidad del cangrejo, la fuerza centrífuga de la matraca y cómo le entró el agua al coco, me salí sin mi tarjeta, a pesar de que al entrar en mi auto me dí cuenta y corrí como Ana Gabriela Guevara, no conseguí llegar antes de que se la tragara. Ya era tarde y dije ni modo, mañana veo como la repongo, al menos nadie se la robó.