“Sirvan estas líneas para agradecer al Chilakil por la invitación para participar en esta miniserie la cual disfrute mucho y también agradecer a ustedes el haberse tomado el tiempo de leerme y comentar, ¡GRACIAS!”
Seguramente algunos de ustedes han conocido a alguien que haya asistido a retiros espirituales, personas que al salir solo hablan maravillas del haber estado ahí, diciendo que son experiencias que solo al vivirlas en primera persona se pueden entender, pero en su propio entendimiento no saben explicar que es lo “maravilloso” de lo que hablan y cuando lo platican solo parecen un montón de incoherencias con elementos comunes, sin conciencia y sin definición clara sobre esa experiencia “maravillosa”
Hace algún tiempo mi cuñada asistió a un retiro “muy especial” donde todos los asistentes habían sido escogidos de manera muy “especial”. El lugar donde se realizó estaba muy alejado, aislado, mi novia, en ese entonces, me pidió que fuéramos al cierre del retiro, al terminar el retiro era necesario el que la familia estuviera ahí, por supuesto que los acompañé – estás quedando bien, no puedes decir que no- Ahí estaba yo, más con ánimo complaciente que con una convicción personal, mi novia y yo llegamos tarde al centro del retiro, con la intención de agilizar las cosas le pedí a mi novia que fuera ingresando al lugar en lo que yo buscaba un lugar para estacionarnos, a fin de cuentas de quién la hermana esperaba la compañía era de ella. Al encontrarnos en el retiro el escenario que me recibió fue un lugar donde todos cantaban, lloraban, bailaban tomados de la mano mientras un sacerdote gritón al centro del lugar decía cosas que al calor del éxtasis comunitario desbordado no se entendían, mi sorpresa y curiosidad se interrumpió cuando un tipo se me acerca y me dice
- Hermano, ¿Su contraseña?
- ¿Contraseña? ¿De qué?
- ¡Si hermano, su contraseña!
- ¡No le entiendo!
- Esto -apuntándome a un collar que él traía puesto- su contraseña
- ¡¡No me dieron!!
- No se dan, estas se ganan, me acompaña, no puede estar aquí
Me tomó del brazo y me sacó del lugar, porque eso solo lo podían presenciar los “iniciados” a los 10 minutos sacaron a mi novia también por falta de “contraseña”

















Hace unos días se levantó una discusión sobre la publicidad de los partidos políticos y la participación de las redes sociales y los medios alternativos de comunicación, donde cada quien habla como le va en la feria y cada quien defiende sus intereses pero nadie defiende algún principio, es decir, todos consideran la participación de la gente en espacios del estilo como algo que será trascendente para las elecciones futuras, y no lo dudo, pero, siempre hay uno o más peros.
Nunca he entendido un fenómeno muy común en toda la gente que he conocido y del que incluso yo he sido parte, en veces conscientemente en otras no tanto, fenómeno que no sé si es exclusivo de México, lo aclaro, pero a quién no le ha pasado que cuando comentas de lo más sincero y sin ninguna pretención cosas como “tengo un perro con manchas” no falte quien responda “ay, yo también y el mío tiene más manchas!”, como si se tratara de una lucha encarnizada o en ello fuera la vida, no sé de dónde vengan tales reacciones, lo que sí se es que es parte de lo que vivimos diario y a diario se trata el caso, no solo como si fuera normal, sino como si hasta fuera bueno.