Como pueblo siempre hemos sido un pueblo pisoteado, impresionable y poco a poco con una dignidad casi extinta. Primero fueron los españoles, después los franceses, hasta que llegaron los gringos, y con fuerza, coraje, valentía y dignidad cayeron uno a uno, sucumbieron ante un pueblo que no se dejaba pisotear, que tenia orgullo, y ahora me pregunto, ¿donde quedaron todas esas virtudes?. Vivimos bajo el yugo de nuestros propios paisanos, impresionados por el apellido que los protege, por el quien o quienes fueron sus padres, por que manejan carros de lujo y realizan viajes costosos, y derivado a todo eso nos creemos indignos de cuestionarlos, de decirles que no, de exigirles, de tratarlos si quiera mirarlos como un igual.
Triste realidad, pero como decía mi abuela, “la culpa no la tiene el indio, si no el que lo hace compadre”, desde niño me la he pasado escuchando insultos y alabanzas por igual hacia los gobernantes , pero no derivado de su capacidad, ni de sus actos, mucho menos de su calidad como personas o integridad, si no por su filiación partidaria, que es que con el PRI nos iba mejor por que siempre nos hecho la mano, que es que el PAN es el cambio, que ahora el PRD por que si el primero no sirvió y el segundo tampoco, a ver si ahora este otro si puede; en pocas palabras señores si es perro muerde y si es perra también.
Por este medio manifiesto y expreso un “YA BASTA” ya basta de ser tan imbéciles, de elegir a nuestros gobernantes derivado del partido político que los abandera, ya basta de permitir ese constante y tan indignante e hiriente pisoteo que han hecho durante generaciones y que mientras lo permitamos lo seguirán haciendo, y aquí cabe aclarar algo, el problema no es los partidos como institución, si no las personas que se encargan de dirigirlos, la mafia que han creado, la oligarquía que han constituido y que maneja a este país.
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