Los niños de hoy en día ya no son lo qe solían ser, ellos ahora son más propensos al aburrimiento. Poseen con mucho, mas artefactos, armatostes y modos de diversión que los que yo tenía cuando tenía su edad; sin embargo aun así suelen a veces aburrirse más que cuando alguno de los aquí presentes ve el canal del congreso o leer las pendejadas en HECF, a final de cuentas todo lo que les llega y les interesa tiende a ser cortesía de la pantalla de Plasma o LED depende de que tan modernos sean los padres en cuestión. Si esto no ocurre, ahí se quedan tiradotes hojeando la misma revista por chingonesima ocasión. Y digo esto no porque quiera polear, no porque quiera a huevo decir que mi niñez es mejor que la de ellos, mas bien es con fines de investigación, es digámoslo asi una teoría que intenta comprobar que, a 30 años de distancia los chamacos ya no son los mismos, pero a su vez hay cosas que nunca cambian.
Dispararle a un infante de 4 años un helado no tiene ya chiste, ah no, para el solo resulta divertido ir a la tienda que tiene más sabores, presentaciones, conos, vasos, popotes, tapas y chingados monos como sea posible, aunque siempre termine pidiendo “el de Blueberry” después de darme una paseada por todos los sabores. Hace 30 años a mí me pasaba lo mismo a, diferencia que yo solo quería los cascos de la Danesa 33, el pinche helado ni me lo tragaba en cuanto se podía se lo regalaba a mi padre o se lo chingaba el perro del Chetos (mi vecino), eso pasaba en la ciudad.
Sin embargo, 30 años atrás en vacaciones, cuando íbamos al pueblo todo era completamente distinto. El probar helado era un poco más complejo pero a la vez más disfrutable, lo primero era decidir el día y la hora, éramos 9 primos así que, no era tarea fácil el ponerse de acuerdo, no era que en el pueblo se tuvieran citas y un chingo de cosas que hacer, pero si teníamos o más bien mis primos tenían obligaciones, sacar a las vacas, limpiar la troje, meter las gallinas etc. Total que normalmente quedábamos a merced de lo que mi tía “la Chofis” decía, a final de cuentas ella sería la encargada de preparar los instrumentos para confeccionar el helado, además de su labor de Supervisora General durante el proceso, el segundo pedo era escoger el sabor, la verdad no había tantos como hoy, si mal no recuerdo era normalmente 3 las opciones, limón, fresa o naranja, era al menos media hora de discusiones para que yo recuerde casi siempre llegar a la conclusión que queríamos de Limón, solo una vez gano fresa ni se pa que la hacíamos de pedo.







