Inundacion TabascoSobra decir que como siempre sucede en las tragedias provocadas por desastres naturales, las recientes inundaciones en Tabasco se pudieron haber evitado y como siempre el origen del problema fue falta de “voluntad política”. En otras palabras la corrupción a todos los niveles de gobierno impidió que los recursos destinados para obras de infraestructura se aplicaran correctamente, otra vez las pinches ratas en los gobiernos son los responsables.

Lo que sigue son pequeños extractos de reportajes, editoriales y opiniones acerca de la tragedia en Tabasco.

Tabasco y sus políticos
En la tragedia que vive Tabasco, paradójicamente, algunos quieren ver una suerte de reedición de la contienda de popularidades que vivimos los mexicanos rumbo al 2 de julio de 2006. ¿Por qué? Porque dos de los candidatos derrotados surgieron a la política del verde y húmedo Tabasco; Roberto Madrazo y Andrés Manuel López Obrador, y porque el candidato ganador, el hoy presidente Calderón, es el responsable de poner en marcha la maquinaria de rescate y reconstrucción por parte del Estado. ¿Dónde están Madrazo y López Obrador?, se preguntan no pocos. ¿Dónde está el gobierno legítimo de Obrador?, cuestionan otros.
En realidad la crisis que vive Tabasco es el mejor laboratorio para medir lo mismo la legitimidad de los liderazgos políticos que la legalidad del o los gobiernos constituidos. Lo que hagan o dejen de hacer a favor de sus paisanos en desgracia, lo mismo Madrazo que Obrador —por muy presidente legítimo que se diga este último—, no está más allá de su responsabilidad personalísima como líderes políticos surgidos de entre esa población hoy en desgracia. Reclamar una responsabilidad y acciones mayores a las que les dicte su código personal de líderes políticos y populares sería lo más parecido a pretender reeditar la polarización política que ya bastante daño ha causado. Más aún, en el supuesto de que el señor “legítimo” pretendiera convertirse en adalid de los damnificados de las inundaciones, no sería más que un grosero acto de oportunismo político.
Pero es igual de cuestionable que ante la tragedia, el activismo de Andrés Manuel López Obrador se lance contra los gobiernos priístas de Tabasco. Sin duda que por corrupción, irresponsabilidad o simplemente por negligencia, los gobiernos de Roberto Madrazo y Manuel Andrade y acaso el de Andrés Granier, tienen una importante responsabilidad en la tragedia, por no haber destinado los recursos propios o federales suficientes para crear la infraestructura que pudiera evitar la devastación. Pero el perredismo, y en especial el lopezobradorismo han tenido importantes presidencias municipales, diputados federales y senadores, que tampoco hicieron nada para prevenir las inundaciones.
En las dos décadas recientes se tomaron pozos de Pemex en protesta por las condiciones deficientes de sus trabajadores, se organizaron caminatas de repudio a los fraudes electorales y en apoyo a los barrenderos de Tabasco, pero nada se hizo para denunciar la corrupción y la negligencia respecto al peligro de las inundaciones. ¿Por qué en dos décadas no se hizo ni una sola caminata para reclamar que gobiernos estatales o el federal destinaran los fondos suficientes para construir la infraestructura hidráulica que impidiera una tragedia como la que hoy se vive en Tabasco? La respuesta es elemental. Porque prevenir esa emergencia no produce rentabilidad política, popularidad o votos. En el fondo, sea por omisión o comisión, la responsabilidad es colectiva; es de todas o casi todas las partes del Estado, incluyendo a partidos políticos, a líderes y caudillos.

Presidente mediático y mal informado
Pero además, la tragedia conforma lo que muchos han cuestionado; la legalidad del gobierno de Calderón y la farsa del “gobierno legítimo” del señor López Obrador. Nadie puede cuestionar que resulta positivo que Calderón haya acudido al lugar de las inundaciones de manera rápida y que haya movilizado a las instituciones del Estado en auxilio de los damnificados; que haya suspendido una gira por América Latina para quedarse en México a coordinar de manera personal las labores de ayuda y reconstrucción.
En todo caso, lo cuestionable del gobierno de Calderón es, por un lado, el uso mediático de la tragedia —ya que se preparan escenografías en las que aparece en faena llenando sacos de arena y movilizando despensas—, para mostrar ante propios y extraños que está en el lugar, ocupado y preocupado de los damnificados. ¿Para qué esas imágenes, propias de un político en campaña electoral? El Presidente no tiene por qué recurrir a esos viejos recursos para dar testimonio de su preocupación y de la eficacia de su gobierno en una emergencia como la que se vive en Tabasco. ¿Qué es lo que pretende? ¿Acaso acrecentar su popularidad? ¿O busca legitimidad?

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/columnas/68186.html

Tabasco, corrupción y desidia
Tabasco es con mucho la entidad que más recursos ha recibido para obras de infraestructura de prevención. Luego de las severas inundaciones de 1999, se destinaron casi 2 mil millones de pesos para impedir que sucediera lo que hoy, ocho años después, se desató sobre la población. Habría que exigir una investigación para ver cuánto fue utilizado en campañas (presidencial de Roberto Madrazo, estatal de Manuel Andrade, gobernador de 2001 a 2007). Un reporte de Pemex al Poder Legislativo afirma que entregó 684 millones para obras en los dos últimos años del gobierno de Madrazo, pero nunca recibió las auditorías correspondientes cuando se advirtieron aplicaciones irregulares.
En 2003 fue creado el PICI (Proyecto Integral de Control de Inundaciones) entre la Conagua y el gobierno estatal, con inversión de 2 mil 60 millones de pesos, para resolver definitivamente “las inundaciones sistemáticas, principalmente en la ciudad de Villahermosa”. Conagua aseguró entonces que para 2006, cuando el proyecto concluyera, se habrían evitado daños por 16 mil millones de pesos. Los daños que dejarán las inundaciones en 2007 seguramente superarán tales topes.
La desviación de recursos no es el único problema: la negligencia y la irresponsabilidad son notorias. Un reporte de Hacienda de los primeros nueve meses del año, establece que 50 obras hidráulicas en la capital de Tabasco y en varias cabeceras municipales no se habían iniciado, pese a que las autoridades locales tenían asignados los recursos.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/38937.html

Desastre por negligencia y corrupción
Villahermosa— Como siempre, las causas del desastre de Tabasco –que hasta el pasado viernes había causado más de un millón de damnificados y mantenía a cientos de miles varados en medio de las aguas–, no son las lluvias torrenciales y los desbordamientos de los ríos, sino la imprevisión, la negligencia, el desvío de recursos y la corrupción de autoridades

En febrero de 1999, el mexicano Iván Restrepo, especialista en temas ambientales, había expresado que si las autoridades federales y estatales no adoptaban acciones para prevenir las inundaciones, esa situación se presentaría de nuevo.

Advirtió entonces: “Como luego de las tragedias viene el olvido, no nos sorprendamos si las ciudades de Tabasco y áreas agrícolas sufren nuevamente la venganza de la naturaleza agredida por el hombre”.
Calificó de “necedad” responsabilizar exclusivamente a las lluvias de lo ocurrido en octubre de 1999, y denunció:

“En Villahermosa, el moderno desarrollo urbano Tabasco 2000, los grandes centros comerciales, los hoteles de lujo, se afincaron en áreas que servían como vasos reguladores. Igual sucedió con la colonia Petrolera, la Valle Marino, erigida sobre una laguna. Al llegar las lluvias y no encontrar sus cauces naturales de siempre fluir hacia el mar, el agua inundó todo. También cubrió los asentamientos irregulares, los de los pobres, que tradicionalmente sufren por estar ubicados donde no deben, en las orillas de los ríos Grijalva y Carrizales”.

Fuente: http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=ad8e4b2cd4c378e3dcc70d641ba9532c

Todo pudo evitarse a bajo costo económico: ONU
La iniciativa de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Reducción de Desastres advirtió que las inundaciones en Tabasco pudieron haberse evitado con “muchas medidas” de bajo costo económico, la mayoría de las cuales están al alcance de las comunidades.
El director de la iniciativa, Sálvano Briceño, resaltó que los desastres que pueden ocasionar los fenómenos meteorológicos son predecibles y, sin embargo, no se toman las medidas suficientes para preparar y proteger a la población más pobre, que es siempre la más afectada.
Agregó que los gobiernos deberían redoblar sus esfuerzos para proteger a los sectores vulnerables de la sociedad.
La declaración de Briceño se da luego de que en México se ha señalado a Roberto Madrazo y Manuel Andrade, ex gobernadores de Tabasco, por su presunta responsabilidad en los hechos que hoy tienen al estado bajo el agua. Ambos ex funcionarios contaron con los recursos económicos para llevar a cabo el programa hidráulico que habría evitado, o al menos reducido, las actuales afectaciones que padece la entidad por el desbordamiento de ríos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2007/11/04/index.php?section=sociedad&article=032n2soc

Kin 40