Este es un correo que hace algunos años anduvo circulando, probablemente haya alguien en este blog que no lo conozca, considero que vale la pena retomarlo. Ignoro quien sea el autor:

La creencia general anterior era que Fox no servía. La creencia general actual es que Calderón no sirve. Y, cuando pase el tiempo, la creencia general será que el que venga después de Calderón tampoco estará sirviendo para nada. Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ladrón que haya sido Salinas o en lo bocón que sea Fox. El problema esta en nosotros.

Nosotros como pueblo. Nosotros como materia prima de un país. Porque pertenezco a un país donde la “viveza” es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es la virtud más preciada que formar una familia a largo plazo, basada en valores y respeto a los demás. Un país donde una persona tapa la salida de un garaje de una casa, y si el afectado toca el claxon para llamar la atención del abusivo y hacer que aparezca para que retire su vehículo, entonces esa persona llega, se molesta y le reclama al dueño de la casa la presión y el escándalo, como si el infractor fuese uno y no ellos. Un país donde hay señoras que con 27 artículos en su carrito del súper, se hacen tontas y se meten en la cola que es para “máximo 10 artículos” y si alguien osa reclamarles o quejarse ante el gerente queda como “soplón”, solo por intentar hacer cumplir una norma tan sencilla. Y si la cajera es quien les señala que deberán pasar a otra caja, inician un diálogo recriminatorio. Un país en donde hay personas que se estacionan en el lugar de los minusválidos o en dónde está prohibido y “les vale”.
Pertenezco a un país en donde hay empleados deshonestos que se llevan para su casa hojas de papel, bolígrafos, carpetas, marcadores y todo lo que puedan. Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfal si consigue volarse Cablevisión del vecino, donde la gente inventa a la hora de llenar sus declaraciones de Hacienda para no pagar o pagar menos impuestos; en donde los dueños de empresas pagan sueldos mínimos a sus empleados, o no pagan la cuota del Seguro Social. Donde a Carlos Salinas no le reclama ningún medio el que esté disfrutando de lo que robó. Dónde nuestros diputados y senadores trabajan dos días al año y cobran todos los demás como altos ejecutivos. Pertenezco a un país en donde las licencias de conducir, los certificados médicos y los títulos de estudios se pueden “comprar”, sin hacer exámenes. Un país donde desde hace 40 años un vehículo sufre más daños y sale peor parado después que es recuperado por la policía que cuando lo roban los ladrones.

Un país de gente que esta llena de faltas, pero que disfruta criticando a sus gobernantes, sean inútiles, o sea Fox, porque criticar a los inútiles o criticar a Fox crea una ilusión psicológica que aparentemente eleva la estatura moral y espiritual del que critica. Mientras más le digo rata a Salinas, mejor soy yo como persona, a pesar de que apenas ayer me consiguieron el examen de matemáticas de mañana. ¡Que vivo soy! Mientras más le digo falso a Fox, mejor soy yo como mexicano, a pesar de que apenas esta mañana me fregué a un cliente.

No, no, no. Ya basta. Como materia prima de un país, tenemos muchas cosas buenas, pero todavía dejamos mucho que desear. “Viveza” congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo como Oscar Espinoza o Mario Villanueva; esa calidad humana que en realidad es falta y carencia de toda verdadera calidad humana, eso, más que Salinas o que Fox, es lo que nos tiene real y francamente jodidos. Porque, aunque Calderón renunciara hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa, que como pueblo, somos nosotros mismos. Y no podrá hacer nada, igual que no hicieron nada los mediocres, igual que no esta haciendo nada Calderón ni fox.

No tengo ninguna garantía de que López Obrador o el que sea lo pueda hacer mejor. Y mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá. Ni sirvió Salinas, ni sirvió Zedillo, ni sirvió Fox, ni servirá Calderón o el que venga, o ¿qué?, ¿necesitamos traer un Pinochet, para que nos haga cumplir la ley a la fuerza y por medio del terror y la dictadura? A ver si así cumplimos y hacemos cumplir las leyes desde las más elementales hasta las de nuestra Constitución que todos la manejamos o hacemos a nuestro modo lo mismo que nuestros legisladores. Aquí hace falta otra cosa.

Algo más que cacerolazos, plantones o cierres de carreteras. Y mientras esa “otra cosa” no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quiera, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados. Es muy sabroso ser mexicano y vivir a la “mexicana” pero cuando esa mexicanidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia…
Lo siento. Pero no protestare mas, más bien prefiero encenderle una velita a los Santos, a ver si, en vez de seguir esperando un Mesías, comenzamos cada uno de nosotros a ser guiados por algo o por alguien que termine convirtiéndonos a cada uno de nosotros en nuestro propio Mesías, para nosotros y para los otros. Suerte con sus protestas. Pero creo que, de todos modos, como país de verdades, igual hemos estado a oscuras los últimos 70 ó 90 años.

Ojala que cambiemos todos, porque si no, cambiar de Presidentes o de Partidos no cambiará nada. Porque cambiar de Presidentes, sin que cambiemos nosotros, es lograr que nada cambie jamás. Piénsalo, y, si te cuadra, cambiemos nuestro comportamiento.