En mis años mozos ingeniábamos churros enormes con papel . A cada uno de esos cachibaches le añadíamos al menos 1/2 kg de la buena y consecuentemente una sola calada te dejaba 2 días con la sonrisa de oreja a oreja. En el siglo XXI la tecnología ha convertido nuestras técnicas en rudimentarias. Chequen sino esta agresiva máquina (bomba eléctrica recargable para inflar colchones de aire) para quemarle las patas al chamuco jejeje. Estoy bien mareado tan sólo con ver el vídeo.

Cortesía de Lalo

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