En México por años se lucho porque existiera cierta libertad de expresión, en los tiempos de las presidencias imperiales del PRI existía la “línea” gubernamental dentro de la cual todos debían de jugar, cuidando siempre de no traspasar esa “línea” a riesgo de sufrir las consecuencias.

Hoy la libertad de expresión es un tanto mas holgada, medios como los blogs y el Internet en general permiten esparcir información que en otros tiempos era censurada. Podemos criticar, mentar madres, decir -puto Calderón- y realmente no pasa nada. El problema sin embargo es exactamente eso, que no pasa nada.

Todos recordamos ejemplos recientes de libertad de expresión donde se exhiben frente al público los crímenes y corruptelas de funcionarios públicos y sin embargo nadie es castigado, no pasa nada.

Todos vimos a Bejarano -en video- meterse fajos de billetes en su bolsa y todos vimos con incredulidad como Bejarano estuvo en la cárcel unos meses para después ser liberado porque inexplicablemente fue declaro inocente de los cargos de corrupción. ¿Y el video chingao? ¡Todos lo vimos llenando su portafolio y su saco con billetes!

También recordamos la grabación del gobernador de Puebla, Mario Marín (aka Gober Precioso) arreglando el secuestro de una periodista que estaba fastidiando el negocio de pornografía infantil de su amiguito Kamel. Todos escuchamos como el gobernador arreglaba el “pedo”? de la periodista y era recompensando con 2 botellitas de “cognac”. ¿Y que paso? Nada, no paso nada, la Suprema Corte de Justicia le dio una nalgadita y le dijo “portese bien mi Gober Precioso”.

Tampoco se nos pueden olvidar Chente y Marthita, prodigando a los 4 vientos lo bien que les quedo el ranchito después de la presidencia de Chente. Todavía seguimos esperando que alguien nos explique de donde salio la lana para arreglar el rancho y comprar todas las madres que nos presumieron en fotografías. ¿Ustedes que creen que vaya a pasar con Chente? Nada, no pasara nada.

No se nos pueden olvidar las propiedades de Arturo Montiel, las tranzas en Hidalgo con los terrenos que beneficiaron al club Pachuca y así me puedo seguir estado por estado, describiendo y disfrutando la “libertad de expresión” porque no pasa nada. Ellos, los mismos de siempre pueden seguir tranquilos ya que aunque todo mundo sepa de sus tranzas a ellos no les pasara nada.

¡Hagame el chignado favor! Valiente libertad de expresión, no es nada frente a la corrupción del resto del sistema.

Nota: Si conocen ustedes de alguna tranza presente o pasada pues mándenla a nuestro correo puesto aunque la publiquemos, de todos modos no va a pasar nada.

Kin 40