Chinga tu madre pinche Jerry!! Eso es lo primero que digo cada vez que me acuerdo de este personaje. Este cabron es uno de tantos hijos de la chingada que todos, sobre todo los hombres, hemos tenido que aguantar. Me refiero a las personas que trabajan detrás de la cadena de bares y de antros. Esos cabrones que te tienen que dar el visto bueno para ver si les haces el favor de entrar o no a su “Antro gueyyy”.

Yo conoci a Jerry en algun año nuevo en Acapulco. Desde que se estaban organizando lo cuates para ir a un lugar llamado “El Palladium” yo ya me estaba imaginando lo peor. Digo, la probabilidad de entrar a ese lugar siendo 6 tipos solteros, sin viejas y en plena temporada alta para mi eran muy pocas. Hasta uno de los gueyes del hotel nos dijo que llegáramos temprano por lo mismo, jajaja. Total, llegamos esa noche al lugar este y cuando llegamos a esa famosa cadena nos topamos con el pinche Jerry. Supimos su nombre de inmediato por que todos le gritaban “Jerry, somos cuatro”"Jerry, por favor”.

Jerry es un guey bajito vestido totalmente de negro y con una cadena de oro colgando por fuera de la camisa. El guey tenia la mirada mas arrogante y mamona que le he visto a cualquiera de esos cabrones. Ahí empezó nuestro ruego. “Jerry, somos seis” “Jerry, ya mero?” o el “Jerry esos gueyes llegaron después que nosotros” jajaja. Todo esto mientras cruzaban la cadena un chingo de juniors y los clásicos gringos. No mames, hasta en shorts iban los gueyes! Hazme el chingado favor!

En esos momentos uno se da cuenta de cómo lo juzgan a uno por pendejadas como la marca de tu camisa o unos cuantos barros o espinilla tengas en la cara, puede llegar a ser muy humillante para muchos. A mi mas bien me encabrono y después de un buen rato yo la neta si me canse de rogarle al guey y me fui pa’ tras mientras mi cuates seguían insistiendo. El guey nada mas nos miraba con ojos de “Pinche naco hasta crees que van a entrar”. Nuestro ultimo intento, el mas patético y cagado, fue decirle a un amigo que es el mas “guerito” que le pidiera en ingles que nos dejara entra, pa’ ver si así si, jajajaja. No recuerdo cuanto pinche tiempo le pedimos al guey pero lo único que nos regalo fueron puras miradas prepotentes. Por fin decidimos irnos, me acerque a la cadena y cuando se acerco le dije “Jerry, creo que muchos te lo han dicho, y ahí te va una vez mas, eres un pinche prepotente de mierda” Me voltee sin ver su reacción y nos retiramos del lugar.

En camino a otro lugar, cuestionábamos que fue lo que paso. Fue que somos muy morenitos? Que no tenemos buen gusto para vestirnos? Que los 10 gueyes que si entraron le pasaron una lana? Nos falto rogarle mas? Son tantas las preguntas que uno puede llegar a hacerse por causa de gueyes como este. Preguntas que no tienen mas que una respuesta, fue prejuicio, al dueño o a Jerry se les hicimos muy feitos o pero aun, muy naquitos.

Claro, ahora me causa mucha gracia pero en ese momento si terminamos muy encabronados. La noche termino bien, terminamos en otro lugar donde nos cobraron un huevo y medio para entrar pero de jodida no nos vieron tan feo. Fue muy cagado agarrar la peda con todas esas personas que sufrieron en la cadena igual que nosotros. Todos brindado y mentándole la madre a Jerry toda la noche. Era claro que ese pinche Jerry nunca se nos iba a olvidar el muy cabron. Creo que es por eso que cada vez que los cuates se apuntan para salir, no dejo de pensar “Ojala no nos toque otro pinche Jerry”.


Video cortesía de lunha